Vicepresidenta dice que son ataques de “enemigos políticos” revelar la situación de su hermano hace 23 años

La vicepresidenta de Colombia, Martha Lucía Ramírez explicó que fue una garantía y no una fianza fue lo que entregó con su esposo hace 23 años ante una corte de Florida para que uno de sus hermanos se hiciera responsable ante la justicia de ese país por un delito de narcotráfico.

Ramírez calificó ataques de “enemigos políticos”, quienes sacaron a relucir ahora esta historia de su hermano, Bernardo Ramírez Blanco, quien fue condenado en enero de 1998 por narcotráfico a 57 meses de prisión, tras lo cual recuperó su libertad y desde entonces “ha estado dedicado a trabajar, es un hombre de bien y junto a su familia, lleva una vida decente y honrada”, sostuvo la vicepresidenta en un comunicado.

La funcionaria indicó que aunque son hechos ajenos a ella, “di cabal información a las personas que en los diferentes momentos de mi vida laboral consideré que debían conocerlos”.

El presidente Iván Duque, quién tras conocer la información que difundió el portal La Nueva Prensa trinó respaldando a la vicepresidenta al indicar “Hace 23 años Martha Lucia Ramírez y su familia vivieron una tragedia por un delito cometido por un ser querido. Sobreponiéndose a esta lamentable situación le ha servido al país con honorabilidad y entrega patriótica”.

Bernardo Ramírez Blanco, hermano de Marta Lucía Ramírez, fue condenado a 57 meses de cárcel en los noventa por conspirar para ingresar heroína a Estados Unidos con mulas.

Marta Lucía Ramírez y su esposo, Álvaro Rincón, actuaron como deudores solidarios para pagar la fianza del hermano de la vicepresidenta, Bernardo Ramírez, quien estaba siendo procesado por narcotráfico y fue finalmente condenado en 1998.

“De estos hechos he dado cabal información a las personas que (…) debían conocerlos”, dice la vicepresidenta.

La información, que permaneció oculta por más de 20 años, la acaba de revelar el portal La Nueva Prensa y consta en documentos públicos del sistema judicial de EE.UU., que dan cuenta de su captura en julio de 1997 y de las pruebas en su contra.

El 27 de enero de 1998, el hermano de la alta funcionaria colombiana aceptó el cargo de haber conspirado para introducir heroína a EE.UU. desde la isla de Aruba.

La vicepresidenta Ramírez y su esposo llegaron hasta Florida para actuar como codeudores de la fianza de Bernardo Ramírez Blanco.

Al hermano de la alta funcionaria le habían impuesto una sanción de $150.000 dólares como requisito para quedar en libertad mientras el proceso en su contra avanzaba.

Ramírez Blanco aceptó pagarlos el 25 de julio de 1997, reportó tener una cuenta bancaria que lo sustentaba y, además, la vicepresidenta y Rincón le sirvieron de personal surety.

Reacciones

El presidente Iván Duque, dijo que hace 23 años la servidora y su familia vivieron “una tragedia por el delito cometido por un ser querido. Sobreponiéndose a esa lamentable situación, le ha servido al país con honorabilidad y entrega patriótica», expuso, mientras aseguró que la revelación de la noticia era “enlodar a una mujer digna y valerosa” por la conducta de un familiar. Lo catalogó como “un acto de vileza y difamación”.

A través de cuentas de Twitter algunos políticos se pronunciaron sobre este hecho.

Roy Barreras
@RoyBarreras

@RoyBarreras
La Vicepresidenta Marta Lucia Ramirez no tiene la culpa de tener un hermano narcotraficante condenado pero sí de esconder ese otro fantasma a los Colombianos mientras persiguen y fumigan humildes campesinos. Doble moral de Vicepresidenta y exPresidente.

Gustavo Petro, de Colombia Humana, manifestó durante la plenaria de este jueves una fuerte crítica con la que reforzó su tesis de que el aliado del narcotráfico no es el campesino, sino los dirigentes de la Nación. “La sede del narcotráfico no es la choza del campesino al cual fumigan, golpean, disparan desde fusiles del Estado, al que sindican y llevan a las cárceles. Ahí no está la sede del narcotráfico, sino en el Congreso de Colombia, en los clubes sociales, en los Gobiernos. Muchos presidentes han pasado por la historia del país haciendo nexos para comprar votos, controlar electorado, con el narcotráfico. Y esa alianza es la que sustenta la oferta de cocaína de Colombia al mundo”.