Truman Capote: Soy alcohólico, drogadicto, homosexual pero genio

-Toda mi vida ha estado dominada por los celos. Es lo único que no soy capaz de controlar. Es la clave de mi carácter. Siento celos de todo.

Cada  vez que se menciona  a Truman Capote, en lo primero en que se piensa -aún antes de citar su novela cumbre, A Sangre Fría- es en la afirmación que hizo en el prefacio de Música Para Camaleones, que ha sido publicada en los cinco continentes y en la mayoría de idiomas:

Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio. 

Sin embargo, el propio escritor se encargó de modificar esto. Nunca negó ser homosexual pero sí señaló que lo de la drogadicción y el alcoholismo, había sido una broma. 

-Pues no soy alcohólico. Tuve una época alcohólica una vez. No soy drogadicto en absoluto. En una ocasión pasé una breve etapa de tomar pastillas. Sólo puse eso allí como una especie de broma, pero cuando se saca del contexto, cosa que han hecho muchos críticos, suena bastante raro-  dijo el escritor en Conversaciones con Capote, al periodista, Lawrence Grobel.

Lo que sí no pudo desmentir Capote fue su exagerado egocentrismo, que lo llevó a sentir celos de todo, como bien loo afirmara él mismo:

-Toda mi vida ha estado dominada por los celos. Es lo único que no soy capaz de controlar. Es la clave de mi carácter. Siento celos de todo.

Esto quizá podría aclarar un poco la inexplicable actitud que asumió con Nelle Harper Lee, la autora  de Matar a Un Ruiseñor, ganadora del Premio Pulitzer de 1961, y la persona de quien mayor apoyo recibió en la investigación y posterior redacción de su máxima creación A Sanfre Fría.,

La gran amistad entre ambos escritores comenzó en su infancia. En su máxima y única creación, Matar a un Ruiseñor, Nelle describió esa excelente relación, a lo que Capote correspondió retratándola en su primera novela, Other Voices, Other Rooms, en el personaje  Idabel Thompkins, jovencita contundente, pero algo negligente y desprevenida.

Pero esa excelente amistad se resquebrajó, a causa de los celos de Capote. Él no pudio soportar que ella ganase el Pulitzer en el 91 con Matar a Un Ruiseñor y mucho menos que vendiese 40 millones de ejemplares y llegase al pináculo, a la cima de los escritores de los Estados Unidos, donde muchos sueñan llegar pero sólo una ínfima minoría lo logra.

En una biografía -no autorizada, entre otras cosas- Nelle Harper revela la sorpresa y decepción que recibió cuando en 1966 abrió un ejemplar de la exitosa novela de Capote, A sangre Fría y tan sólo encontró una leve alusión   a ella.

El portal MujerHoy y el diario El País, revelan que sin el denodado esfuerzo de Nelle Harper para ayudar a Capote, era casi imposible que él hubiera podido lograr escribirla

-Harper Lee ayudó a su amigo a hacer una gran parte de la investigación sobre los personajes de la novela, basados en dos asesinos reales, uno de los cuales estaba en el corredor de la muerte, y en un suceso que conmovió a una pequeña ciudad de Kansas, Holcomb, en 1959. Le ayudó también a mecanografiar 150 páginas de notas manuscritas y revisó el manuscrito, justo antes de su publicación, anotando pequeños comentarios al margen- señala el portal.

Pero la decepción y sorpresa de la dama fueron inconmensurables, cuando se dio cruenta de que Capote no la mencionaba en los créditos, no decía que ella lo había ayudado y sólo la aludía de manera vaga en un saludo.

-Sin embargo, se llevó una gran decepción cuando abrió uno de los ejemplares recién publicados: Capote no la mencionaba en los créditos de la novela, tan solo se la dedicaba junto al que era su pareja desde hacía varios años. odavía hicieron varios viajes juntos. Harper Lee acompañó incluso a Truman Capote durante una entrevista, en 1976, a pesar de sus recelos con la prensa, porque él se sentía inseguro. Pero el deterioro de su relación, aunque lento, fue inexorable, a causa de los celos, el egocentrismo y las adicciones de Capote- indican tales publicaciones

Sería por eso, por actitudes como estas, que Capote habría deseado reencarnar en un golero?  (Gallinazo, zopilote, zamuro o buitres negros, les llaman en otros lados)

Pues eso fue lo que respondió ante el interrogante de  Lawrence Globel

En un zopilote. Los zopilotes son libres y simpáticos. Nadie los quiere. A nadie le importa lo que hagan. No tienen que preocuparse por sus amigos, ni por sus enemigos. Están allí, volando, divirtiéndose, buscando algo que comer”