¡Tren bala embiste a Barcelona! Humillante goleada propinó Bayern

Con un triunfo inapelable 8-2 se acabó la ilusión catalana en Champions League.

No es un error, de verdad. No hay mal tipeo, no hay piedad: 8-2 venció Bayern Múnich a Barcelona para quedarse con el tiquete a semifinal Champions League. Sí, le hicieron ocho los alemanes al ego de Messi y los suyos. Batacazo.

La humillación se cobrará seguro la cabeza de Setién pero, más que eso, será un golpe muy difícil de digerir en un vestuario roto por dentro y por fuera. La velocidad, la ambición del Bayern, su seriedad… su poderío no admite discusión. Triunfazo de equipazo. Así, con todas las letras.

Y es que en Lisboa había cartas sobre la mesa al minuto 2: el pánico que cundía en una vacilación de los alemanes salvada por Neuer con sus piernas kilométricas y en la respuesta el gol de Bayern, una maravillosa habilitación de Lewandowski de frente al arco para que entrara letal Muller, con un remate al palo al que no llegaba Ter Stegen.

La fortuna igualaría las cargas a los 7 minutos, en la salida rápida de Jordi Alba que interceptó Alaba solo que, mientras evitaba que Luis Suárez rematara, le hacía un golazo a su propio arquero. No hay autogoles feos vale decir… Menos este, que le quitó un piano de encima a Barcelona.
Y dos minutos después, en el mano a mano, Neuer le negaba el gol a Suárez, a esa altura ya era un flan la defensa alemana, que veía cómo a los 9 se estrellaba un balón en el palo.

Minuto once, Davies se les escapaba y metía el centro para Muller, que anticipaba Lenglet. Valía un respiro. ¡Partido digno de Usain Bolt!
Inclinaba el campo Bayern desde los 15, sucesión de tiros de esquina, llovían los centros, trabajo para Piqué y Ter Stegen y era una camisa de fuerza el equipo alemán, que no dejaba fluir el talento español, excepto por Messi, siempre el 10, que lograba escapar y colarse a los 20 para probar la agilidad de Neuer.

Hasta Perisic. Tirado a la izquierda, fenomenal fue su acompañamiento en la salida de Gnabry para luego finalizar con un remate cruzado tan mordido que rozó a Lenglet y a Ter Stegen sin desviarse del camino a gol. Sello Bayern: antes de que pienses, ya tendrás dos balas en el cuerpo. 2-1 el marcador.

Despertaba a los 24 Barcelona y por poco provocaba otro error de Boateng ante su arco, quería Lenglet en fuera de juego al centro de Messi y no había garantías en territorio propio para Bayern. Aunque no era del todo mala noticia pues el ritmo bávaro no bajaba y así las largas piernas de Ter Stegen aparecían para salvar su casa antes de la pesadilla de Lenglet: como un fantasma le apareció Gnabry a la espalda y fusiló para el 3-1.

¿Descanso? ¿Qué es eso? Gnabry lideraba de nuevo la salida para Lewandowski -el que hasta aquí no se nombraba- y salvaba el portero el cuarto, aunque muy a su pesar no se iba a ser definitivo: un centro preciso de Kimmich le cayó a a Muller, quien anticipándose a su defensor, de nuevo castigó a su compatriota para el 4-1 parcial.

Tendrían que ser marcianos para no sentir el mazazo. Suárez era uno de los pocos en Barcelona que sacaba la cabeza y a los 44 se animaba ante un Neuer, quien resolvía toda la lentitud de su zaga. Para el alivio de los catalanes, el primer tiempo acabó.

Arrancaba el complemento con la misma disposición de Bayern, decidido en ataque, e incluso una jugada de gol anulada a Lewandowski, y entonces, a los 56, reaccionaba Barcelona gracias a Suárez, quien tras un tremendo enganche sobre Boateng al fin venció a Neuer. 4-2 y otra vez parecía amenazante el equipo de Setién… el de Messi, para ser precisos.

Parecía dijimos… Porque Davies se inventaba un lujo a la altura del partidazo que se vivía en Lisboa, a los 63 minutos: un engaño sobre Semedo le permitió escaparse a predios de Ter Stegen y encontrar en el centro la pierna de Kimmich para el 5-2. ¿No te vistas Barca, que no vas?
Ya sobre los 75 sí sacó el pie del acelerador el Bayern, reforzó su zaga con Sule y le puso unas gotitas de morbo al coctel: ingresó Coutinho. Entre tanto, a Ansu Fati y a Griezmann les tiraba Setién la presión.

Y su efecto inmediato fue una asistencia para Lewandowski para el 6-1, un puntillazo más a los 85 para el 7-2 y un gol más para el 8-2. ¿Cláusula del miedo? Se lo podría plantear Barcelona para una próxima ocasión. La Ley del ex con un brasileño de túnel ante Ter Stegen. Amargura en pequeños tragos.

No efecto Messi, no más corazón de Vidal o Suárez, no Ter Stegen que perdió argumentos en su pelea personal con Neuer… No Barcelona. Bayern, la máquina a alemana, a la semifinal y corriendo hasta el mismísimo pitazo. Un tren bala embistió el ego catalán. No hubo sobrevivientes.