Si mis enemigos no me matan, los extermino: Gabriel García Moreno

Mis enemigos, están en la recta obligación de matarme, Si no lo hacen, los extermino,

El bogotano, José María Vargas Vila, ha sido  considerado el panfletario más duro producido por América Latina. Su verbo era un verdadero látigo o quizá más que eso, una bien diseñada máquina de torturas -como las ideadas por la Inquisición- que si bien estaban fabricadas para producir dolor, no mataban al reo, a fin de que este se retorciese por siempre en medio de los más atroces sufrimientos.

Fue quizá el más feroz contradictor que tuvo el Catolicismo; su dicterios, como lanzas implacables destrozaban por igual a laicos y religiosos; víctima propicia de su terrorífico arsenal de calificativos, fueron los Jesuitas, como se ve en un fragmento de esta nota que involucra a los mandatarios Rafael Núñez, de Colombia, José Gaspar Rodríguez de Francia y al ecuatoriano Gabriel García Moreno, a quienes calificó como miembros de la Orden religiosa:

-García Moreno Fue un jesuíta feroz, un neurótico poseído del odio más ardiente al progreso humano; no tenía la austeridad de Rodríguez de Francia, ni la altura intelectual de Núñez, esos otros dos tiranos jesuitas de América- escribía en su obra Los Providenciales, en 1892. Este presidente ecuatoriano, era en verdad venerado por el Catolicismo, hasta el punto de que tras su muerte violenta, se habló de canonización,

En efecto, el mandatario había firmado un contrato un concordato con la Iglesia Católica y consagró a Ecuador al Sagrado Corazón, paso que nunca se había dado en América Latina. Vargas Vila, no podía permanecer en silencio ante lo que consideraba una afrenta a la libertad de los ciudadanos, quienes tenían el derecho a decidir si querían ser budistas, protestantes o ateos y escribió lo siguiente

-¡Henos aquí en lo más espeso de la sombra!… García Moreno es el horrible pájaro de la noche; para perseguir a este tirano bullo, hay que bajar con él hasta el fondo del abismo, siguiéndolo en su volanteo vertiginoso en las tinieblas; la proyección de la figura de este déspota en la historia, es pequeña y deforme: es repugnante como una larva,. y venenosa como una víbora; ¡la historia de su trágica dictadura, no tiene un rayo de luz! prodigó la muerte, y la sombra, asesinó por millares, azotó a sus generales, resucitó el tormento en las prisiones, mató la juventud en las plazas, y pasó en la sombra blandiendo él puñal con una extraña mirada de loco y la espantosa crueldad de un fanático; fué un jesuíta feroz, un neurótico poseído del odio- señaló en su libro, para rematar diciendo:

-¡Ayudado por los jesuitas asaltó el poder, acogotó el Derecho, mató la Libertad, enterró vivo el pueblo del Ecuador, clavó sobre ese sepulcro una negra cruz, y en uno de .los brazos de ella, plegó sus alas y clavó sus garras este inmundo buho, y queda allí, centinela de la muerte, amenazante y fijo, mirando el horizonte, que estaba siempre obscuro, iluminado a intervalos por las llamas fluctuantes del Pichincha!…- en una nueva diatriba contra la congregación fundada por San Ignacio de Loyola y San Francisco Javie.

El temible panfletario colombiano, describió así el gobierno de García Moreno: –¿Cuál fué su historia? ¡ayudado por los jesuitas asaltó el poder, acogotó el Derecho, mató la Libertad, enterró vivo el pueblo del Ecuador, clavó sobre ese sepulcro una negra cruz, y en uno de .los brazos de ella, plegó sus alas y clavó sus garras este inmundo búho, y queda allí, centinela de la muerte, amenazante y fijo, mirando el horizonte, que estaba siempre obscuro, iluminado a intervalos por las llamas fluctuantes del Pichincha!.

Gabriel García Moreno fue asesinado el 6 de agosto de 1875 en medio de una conjura política. Vargas Vila relató así el final del dirigente; -Un día, al salir de su palacio, el tirano se halló frente a frente con los conjurados del pueblo, vio brillar algo como un relámpago sobre su cabeza, y sintió que la hoja fría del puñal de la venganza popular le entraba en el corazón; al verse frente a la muerte, aquel matador, que tanto la había prodigado desde su palacio, tuvo un miedo cerval, .  tendió las manos suplicante, cayó de rodillas implorando perdón, lloró pidiendo la vida; ¡y él, que nunca la había tenido, osó hablar de piedad!… los conjurados fueron implacables, y el déspota murió como había vivido: ahogándose en sangre- manifestó en su nota.

Al final,. Vargas Vila nos recuerda una de las frases que García Moreno solía decir en sus intervenciones ante el público: Mis enemigos, están en la recta obligación de matarme, Si no lo hacen, los extermino,

El escritor Juan Montalvo, quien desde su tribuna periodística siempre estuvo enfrentado al presidente, dijo al saber la noticia: ¡Mi pluma lo mató!.

Esta es una muestra del demoledor estilo del del gran escritor colombiano, cuya obra política fue prohibida en el país por el presidente Rafael Reyes Prieto: Hay que hacer lo que sea, pero debemos devargasvilizar este país- dijo