Sanción a la Federación de Fútbol: El mal viene de tiempo atrás

Hace mucho tiempo hemos venido denunciado esta espantosa corrupción que hay en la Federación Colombiana de Fútbol, en lo que en su momento se denominó El Cartel de la Boleta. Esto no es nada nuevo y vamos a echarle un vistazo a la historia reciente

A raíz de la sanción que la Superintendencia de Industria y Comercio le acaba de imponer a la Federación de Fútbol de Colombia, traigo de nuevo esta nota que escribí el 31 de julio de 2018, a raíz de las múltiples quejas en Barranquilla, donde se acusó a los dirigentes de la Federación de enriquecimiento ilícito y de haber montado un negocio particular con la boletería.

Hace mucho tiempo hemos venido denunciado esta espantosa corrupción que hay en la Federación Colombiana de Fútbol, en lo que en su momento se denominó El Cartel de la Boleta. Esto no es nada nuevo y vamos a echarle un vistazo a la historia reciente.

El pasado 23 de agosto del año anterior, me refería a la corrupción en el fútbol colombiano, y no con exactitud sobre el “Pan Nuestro de Cada Día” -resultados arreglados, títulos comprados, sobornos arbitrales, asesinatos y muertes- sino acerca del escándalo en relación con las huidizas y misteriosas boletas para ingresar al Estadio Metropolitano de Barranquilla, a ver los partidos por las Eliminatorias del Mundial 2018.

Estas boletas parecen dotadas de vida propia: unas veces aparecen y se muestran ante los parroquianos ávidos de adquirirlas, para enseguida desaparecer de forma misteriosa, con una mueca burlesca en su faz.

Miren esta denuncia que se  hace desde Santander y que fue publicada por el diario El Tiempo el 24 de agosto del año pasado, según la cual se le vendía a las agencias de viaje las boletas a un precio, para después exigir otro:

-Sonia Niño Rivero, propietaria de Alianza Turística de Santander, señaló que los planes, que incluyen una boleta para la tribuna oriental o sur del estadio, el transporte, el hotel y los refrigerios, vienen siendo vendidos desde el mes de abril y que no se esperaban que se registrara ese tipo de inconvenientes- indica la publicación para continuar, acto seguido con la declaración de la directora de la agencia:

-El paquete de viaje lo vendimos en 620.000 pesos y ahora, tener que decirle al cliente que la boleta ya subió, es muy incómodo. Entonces nos toca asumirlo a nosotros y así, nuestras empresas se irían para abajo- dijo Niño Rivero al final

Ahí está bien claro el negocio. Pero otra empresa distribuidora de tiquetes de ingreso al estadio, Tuboleta.com, también resultó cuestionada por la venta entradas para el partido Colombia y Paraguay. Así lo señaló el diario El Colombiano, el mismo 20 de septiembre de ese 2017, en cuya edición se hablaba de sospechosos problemas en la página de Internet de esa firma

-Desde la hora pactada para el inicio de la venta, los usuarios se quejaron en las redes sociales porque al momento de ingresar a la página aparecía el mensaje: “actualmente nuestra página presenta un alto número de transacciones simultáneas, usted se encuentra en una fila virtual y será dirigido a Tuboleta.com en 60 segundos. No refresque esta página”- de esta dama que se expresó así a través de Twitter: se indica en el citado periódico, donde -al mismo tiempo- se resalta la molestia de los aficionados, como el de esta dama que se expresó así a través de Twitter:

Maria Ale Sánchez@mariaale_93

Como es posible que no sean las 8 de la Mañana y salgan con esto? Otra mafia más en este país 😡  pic.twitter.com/VS5jSlLlwG

7:37 – 20 sept. 2017¿ Qué tal esa? Abren la página de Internet y a los diez minutos colapsa. Pero no es todo:

Esta acusación resulta aún más llamativa a los ojos de la historia, sobre todo si se recuerda que los manejos en el seno de la Federación Colombiana de Fútbol, de los que se tuvo noticia en el Mundial de Francia en 1998.  El pasado 23 de agosto al que aludí en principio, señalé lo siguiente:

En el Mundial 98 en Francia, la Federación Colombiana de Fútbol recibió un total de 9.379 entradas, de las cuales se perdieron 221 en París, mientras que 4.638, desaparecían de manera misteriosa e inconcebible.

221 de estas boletas fueron a parar a manos del Revisor Fiscal, Iván Ceballos, quien sin ningún pudor las puso en venta en Montmartre. Por tal conducta delictiva, este personaje fue condenado a una terrible “sanción por seis meses”, mientras que el entonces presidente de la Federación, Álvaro Fina, decía que todo “son absolutas falsedades, con las que se quiere ensuciar nuestro buen nombre”

Luego de conocer estos episodios ¿Se puede pensar en que la Federación y sus directivos están libres de culpa y que los responsables son los de fuera? ¿Está claro quienes son los directos responsables por estos negociados?

Recordemos un poco lo que pasó para el partido anterior con Brasil: La empresa Ticket Shop anunció el 8 de agosto, que en Barranquilla se habían vendido 6000 boletas lo cual fue desmentido por la Superintendencia de Industria y Comercio.

-No se vendió una sola boleta en Barranquilla- informó la entidad en un comunicado.

A decir verdad, en Colombia se cree muy poco en la Justicia. Venalizada y prostituida en el país desde hace dos siglos, esta institución ya no es una virtud, sino un miserable instrumento del que cada quien se burla cuando quiere o  lo pone a trabajar en su beneficio propio. Sin embargo…

Muchos esperan que al menos en esta ocasión, la mancillada “Dama de los Ojos Vendados” -a la que aludió el griego Baquílides, poeta de los siglos IV y V AC- actúe y tal como ocurrió con el exdirigente de la entidad, Luis Carlos Bedoya, los culpables de la iniquidad reciban el merecido castigo. Sean quienes sean y vengan de donde vengan