¿POR QUÉ NO HAN VACUNADO DE MANERA PRIORITARIA A LOS SACERDOTES?

En días pasado me reuní con un grupo de sacerdotes de las diferentes iglesias de Barranquilla, no doy los nombres, porque así me lo pidieron y con mucho gusto sirvo de mensajero a éstos representantes de las Casas de Dios en la tierra para a hablar con la gobernadora del Atlántico Elsa Noguera de la Espriella, y con el alcalde de Barranquilla Jaime Pumarejo Heins.
A los sacerdotes los noté muy preocupados por la situación ante la pandemia, porque en Barranquilla han muerto dos sacerdotes muy queridos, como el padre Salas de 49 años de la parroquia Los Doce Apóstoles del barrio la Unión. Y la partida del sacerdote ‘Youtuber’ Julio Balza Tatis de 49 años, quien tenía más de 26 mil seguidores en la redes sociales y fue un impulsador de las misas virtuales en la ciudad.
En Colombia en el año 2020 murieron en menos de dos semanas, 96 sacerdotes jesuitas. Sería bueno que nuestros mandatarios se acuerden de vacunar a éstos miembros de la iglesia que también son seres humanos expuestos a las enfermedades, males y demás molestias que da la vida. En Colombia el gobierno abrió primero los bares y descotecas, que las iglesias y ahora peor, no han vacunado a los representantes de Dios en la tierra, los sacerdotes.
En las iglesias de Barranquilla y el departamento del Atlántico, hay muchos sacerdotes menores de 50 años, ellos merecen mis queridos mandatarios Elsa y Jaime, que sean vacunados ya, ellos son seres humanos de carne y hueso como nosotros. Sienten, lloran y sufren endermedades y están expuestos a muchas enfermedades por la atención religiosa a miles de feligreses en el mundo que se acercan a los templos en la busqueda del Señor. Tomemos el liderazgo y la bandera de inmunizar a los clérigos. Seamos los pioneros en vacunarlos contra el tenebroso virus del Covid-19, a estos hombres qué día y noche llevan el mensaje de la Palabra de Dios a los lugares más recónditos de la tierra. Mi consigna a partir de hoy, es que hay qué VACUNAR YA!!! a los sacerdotes en Barranquilla y el Atlántico. Dios se los agradecerá con creces mis estimados mandatarios.