Marcos Pérez Quintero y 33 años de Grandes Ligas en Telecarib

Hace 40 años los habitantes de la Costa Atlántica anhelaban la aparición de un canal de televisión regional, que permitiera apreciar con comodidad los aspectos más representativos de la zona, los pasajes y manifestaciones folclóricas, las inquietudes del conglomerado y los deportes más representativos, béisbol y boxeo.

-Ya estamos cansados de ver los carritos de Tocancipá, y otras manifestaciones del Altiplano- decían Gustavo Castillo García y Edgar Perea, dos de los periodistas más influyentes de la región.

En 1986 Telecaribe se hizo realidad y de manera inmediata, comenzó la idea de las transmisiones d beisbol, según nos cuenta Marcos Pérez Quintero, uno de los más fervientes partidarios de la iniciativa, que adelantaba Mike Schmulson.

-Son 33 años, que comenzaron como una aventura: las travesuras de mi compañero de tantos años, Mike Schmulson y la terquedad por hacer béisbol de Grandes Ligas a la que José Jorge Dangod al inicio de Telecaribe, le paró bolas- cuenta Marcos.

Bueno, ahí comenzó todo. Al principio, la señal era tomada de cualquier lado, «manera pirata» como dice Marcos Pérez, lo que fue cambiando con el correr de los días.

Se formó un equipo con José Bermúdez con Video 76 y las parabólicas montadas en la oficina de esa calle 76, con el ingeniero Brugés, quien se metió de cabeza en el invento y Clara Inés Arocha la productora de ese entonces- indica.

Desde ese entonces, gracias a la genialidad de Mike Schmulson, un verdadero maestro del periodismo, del conocimiento tanto de la mecánica como de la historia del béisbol y a la excelente narración de Marcos, a su extraordinaria habilidad para el manejo del público y del espectáculo y su contagiosa simpatía, esto se convirtió en un entretenimiento obligado para los habitantes del Litoral Caribe.

Estas transmisiones del béisbol de Grandes Ligas, se convirtieron incluso en una integración social. Los amigos se daban cita en la casa de alguno o en los estaderos para ver el partido del día, comentarlo y deleitarse con las enseñanzas y los gracejos con los que Schmulson y Pérez adornaban su trabajo.

Después, llegarían los grandes triunfos colombianos en las Grandes Ligas. Las hazañas de Orlando Cabrera y sobre todo de Edgar Rentería, el mejor en toda la historia de la pelota colombiana, se convirtieron en el tema obligado de conversaciones entre el público, en los apuntes principales de los programas deportivos dedicados a los deportes y en hasta en la televisión nacional. Telecaribe era la base.

En el interior del país y en Bogotá, sobre todo, empezó a hablarse con propiedad de bates, manillas, de umpires y de ponches, temas hasta entonces desconocidos en la Capital, pero que a través de la sobresaliente labor de Mike y Marcos a través del canal regional de televisión, fueron imponiéndose y compitiendo con notas mucho más populares como el fútbol profesional colombiano.

Y la historia continúa, como dice al final Marcos, con unos «ratings de sintonía espectaculares y con un gran orgunno de haber hecho esto una relidad».