Lolita, pasión enfermiza de hombre maduro por una adolescente

El autor de la novela Lolita, con posterioridad llevada al cine y que causó «la destrucción de mi vida», según señaló la protagonista del film, Sue Lyons, llamó a esta pasión desbordante y desaforada como Ninfulomanía

Esa perturbadora y molesta actitud de algunos hombres maduros persiguiendo jovencitas -comportamiento que muchos consideran anormal y patológico-  recordé que en 1962, mi compañero de  aventuras -bailes, novias, lecturas, etc…Zerpenfeldt Arce Guerrero, me preguntó si ya había leído a Lolita, la novela del del escritor ruso, Vladimir Nabukov.

Yo no conocía tal obra y le pedí que me la prestara.

-Toma y diviértete con la ninfulomanía- me dijo con cara de niño travieso.

El tema, jamás se había abordado así, en forma tan descarnada. Esta novela trata de la historia de un profesor cuarentón, Humbert Humbert, enamorado de una niña de 12 años -una nínfula, señala el escritor- con quien vive una intensa aventura sexual.

Humbert, es un profesor de Literatura que padece de una obsesión por las niñas que apenas pisan los umbrales de la pubertad. Viaja a Estados Unidos y allí se casa con  Charlotte, una mujer a quien no ama, tan sólo para estar cerca de Dolores, niña de 12 años, hija de la dama.

Esa desaforada e incontrolable pasión del hombre maduro, amor enfermizo, según algunos, por la joven núbil -que el autor de la obra denomina Ninfulomanía- es el tema central de la publicación que vio la luz en 1955 y que causó tal furor, que decidieron llevarla al cine en 1962. Por cierto que la protagonista, la entonces impúber Sue Lyons con 12 años de edad se convirtió en un símbolo sexual, con su po0rte de adolescente seductora

-Es que el tema es terrible. Parece que todos los hombres quisieran una Lolita, una nena como compañera sexual y después de ese papel, todos me miraban así- confesó en una de sus últimas entrevistas.

Sue Lyon diría que nunca pudo salir de las ropas del personaje. El éxito mundial de la película y de ella como adolescente seductora, no la abandonaron jamás.

Mi destrucción como persona proviene de Lolita. Esa película me expuso a tentaciones a las que ninguna niña de esa edad debía ser sometida. Desafío a cualquier chica bonita a ser catapultada al estrellato a los 14 años y poder mantenerse en ese nivel de ahí en adelante- declaró en 1988 en una de las últimas entrevistas que dio, a la agencia Reuters.

Las críticas al filme, desde luego, no se hicieron esperar.

-Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel- señalaba la crítica norteamericana, luego de que la novela fuera llevada al cine por el director Stanley Kubrick.  

Dijo el crítico español Winston Enrique Sabogal en El País el 11 de septiembre de 2005, que la cinta  “Perseguida, prohibida, indecente, decadente; inmoral, desdeñada y señalada, pero siempre mirada de reojo, son palabras oscuras, pero que entrañan una realidad inocultable. Es algo que existe- indicó-  añadiendo una opinión de Mario Vargas Llosa quien la cataloga como “entre las más sutiles y complejas creaciones literarias de nuestro tiempo”.

-Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel- señalaba la crítica norteamericana, luego de que la novela fuera llevada al cine por el director Stanley Kubrick…

En nuestro medio, el tema ha sido de común ocurrencia. Sobre todo en las zonas rurales de todo el territorio colombiano, la costumbre de que los padres -muchas veces con fines económicos- entregaran sus hijas menores a adultos mayores, se convirtió en un asunto tan corriente y cotidiano que la Literatura y la música no fueron  ajenas a él.

El Nobel Gabriel García Márquez hace lo mismo 12 años después en Cien Años de Soledad.Cuenta Gabo como el coronel cuarentón, Aureliano Buendía, se enamora de la hija de Apolinar Moscote, de apenas nueve años de edad.

–Tenemos seis hijas más, todas solteras y en edad de merecer, que estarían encantadas de ser esposas dignísimas de caballeros serios y trabajadores como su hijo, y Aurelito pone sus ojos precisamente en la única que todavía se orina en la cama- dice Apolinar Moscote, padre de la niña.

Aureliano se valió de todos los medios para conseguir su objetivo.Incluso, Pilar Ternera, su amante, le prometió que ella conseguiría que la menor dijera que sí.

El noviazgo y posterior matrimonio fue acordado pero la madre de Remedios, pidió hablar a solas con Úrsula Iguarán, madre de Aureliano. ¿Y por qué?. García Márquez lo describe así:

-La señora de Moscote suplicaba el favor de hablar a solas con Úrsula. Intrigada, protestando de que la enredaran en asuntos de hombres, pero en realidad intimidada por la emoción, Úrsula fue a visitarla al día siguiente. Media hora después regresó con la noticia de que Remedios era impúber. Aureliano no lo consideró como un tropiezo grave. Había esperado tanto, que podía esperar cuanto fuera necesario, hasta que la novia fuera capaz de concebir- señala el Nobel en su relato.

Bueno, no es un comportamiento novedoso, de los tiempos actuales. No. Es una inclinación que muchos muestran y que valdría la pena que los psicólogos se pronunciaran al respecto…,