La Corrupción (otra pandemia) y el Juicio de Sócrates

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La palabra corrupción proviene del latín corrumpere que significa descomponer, dañar,romper, quebrar, despedazar, arrebatar, sobornar, etc.

En aras de una definición, la
corrupción es entendida hoy como el uso de lo público para lucros privados. La cosa
pública (la res-pública o república) históricamente se constituyó como una necesidad de
protegernos los unos con los otros, contribuyendo todos para lograr el bien común.
Hobbes sostenía que de manera natural el hombre se hubiera extinguido. En nuestra
especie la lucha de todos contra todos o la ley del más fuerte no aplica. Según el filósofo
inglés el Estado surgió como un medio para imponer la paz entre los individuos
buscando el bien-estar del todo social.

Así nacieron las leyes basadas en la
racionalización de las buenas costumbres de cada grupo humano.
Y decimos ‘buenas’ porque habían garantizado la sobrevivencia, desarrollo y
prosperidad de los pueblos que las habían practicado. Las leyes le dieron estabilidad a
las distintas sociedades.

La administración de la res-pública era sagrada y todos,constituyentes y contribuyentes, la custodiaban. Pero al aumentar la población y las necesidades y los servicios, la vigilancia se hizo incontrolable y empezó el robo del tesoro público por parte de sus ‘administradores’, en principio gota a gota y después a borbotones. Entonces se implementaron los entes de inspección y monitoreo.

Pero también resultaron corruptibles (en Colombia los conocemos como las ías:
Contraloría, Procuraduría, Fiscalía, Personería, Defensoría, Veeduría, Comisaría y
Policía que no podía faltar, etc.), y, por el contrario, solo sirvieron para hacer crecer el
poder de la oficina (buro-cracia), esa “desgraciada necesidad” de que hablara Weber,
multiplicándose con ella la corrupción hasta convertirse en un problema mundial, pero
más desastroso en los países de la periferia como el nuestro.

La corrupción es una pandemia política milenaria que logra la inestabilidad de la
sociedad. La corrupción está siempre en contraposición con el “buen sentido” y la
conciencia común de los ciudadanos. No encaja con la moralidad que debe prevalecer
en los seres humanos para alcanzar la virtud, máximo valor entre todos los valores.

– II –

La virtud era el ideal filosófico de Sócrates e, irónicamente, fue acusado de corromper a
la juventud en contra de la democracia, que no por robarle al Estado.

Sin embargo, y otra vez por ironía, Platón, hombre aristócrata, acaudalado e influyente, y otros discípulos, quisieron sobornar la justicia ateniense que había aprisionado al maestro; y
cuando todo estaba listo para obtener ilícitamente su libertad, Sócrates les dijo NO.

Hubo presiones y dinero a espaldas del reo. Poder y corrupción están unidos por lo
prohibido. Las influencias y una moneda por acá y otra por allá, hubieran resuelto la
vida del condenado, pero no su juicio y por eso Sócrates, prefirió morir.

Es ahí donde entra a jugar Platón como determinador de la historia convirtiéndolo en
protagonista principal de sus Diálogos; comenzando con la Apología, pasando por varios
de la República, y los de madurez. Por algo alguien dijo con suficiente lucidez: “Entre
más leo a Platón menos creo en Sócrates”. Claro, es Platón el que escribe.
Platón fue discípulo de Sócrates hasta cuando éste bebió la cicuta. Y a la muerte del
maestro en sus escritos lo sublimó. De ahí el parangón que algunos hacen entre
Sócrates y Jesús: ambos tuvieron juicio con condena a muerte, nunca escribieron nada,
y por ello fueron reinventados por sus discípulos (incluso la historia como ciencia ha
dudado de la existencia física de los dos, pero ese es otro tema).

En toda su obra Platón se refiere a Sócrates como su sostén. Él es su demiurgo, aquel
que lo ilumina todo, el sabio que dice no saber nada pero que lo sabe todo. Platón
idealizó a Sócrates como el ciudadano símbolo de la virtud, inmaculado y respetuoso de
la ley, a tal punto que defendió el orden del Establecimiento aún a costa de su propia
vida y que, a pesar de lo injusto de su sentencia, aceptó la muerte rechazando hasta los
actos que le hubieran liberado por ser corruptos.

Pero también por ironía, el arquetipo socrático que nos ha transmitido la pluma de Platón, aún no ha encarnado entre nosotros donde los corruptos sobornan, hacen fraude procesal y evitan ser condenados.
Pero tal parece que alguien acostumbrado a la impunidad, por fin fue descubierto.
Quiera la diosa Temis que ahora si se haga justicia. En Perú han sido puestos presos
cuatro expresidentes y otro se suicidó cuando llegaron a su casa para arrestarlo. ¡Es
suficiente!