‘Hay un andamiaje criminal contra Colombia’: Expresidente Andrés Pastrana

“Nuestro país es la joya de la corona para el socialismo del siglo XXI, por eso viene a desinstitucionalizarlo”, dice el expresidente conservador, al analizar el paro nacional. Busca formar una coalición amplia de centroderecha. Adelanto de nuestra edición impresa de Junio.

El expresidente de Colombia Andrés Pastrana Arango, tiene las baterías cargadas al tope. En el plano internacional sigue activo liderando la Internacional Demócrata de Centro y ayudando a sus amigos políticos del vecindario latinoamericano. En el nacional, como en la pasada campaña presidencial, se proyecta como figura clave de la próxima.

El exmandatario conservador elogia a Germán Vargas Lleras, le pasa cuentas a César Gaviria y lanza dardos a Juan Manuel Santos y Ernesto Samper.

Además, confiesa que le recomendó a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez renunciar a otra aspiración presidencial y quedarse al lado de Duque, ahora también como canciller de la República.

Alternativa: ¿Usted recuerda como presidente o alcalde de Bogotá haber vivido un momento crítico parecido al del paro nacional?

Andrés Pastrana: Como Alcalde Mayor, me tocó enterrar a tres candidatos: Pizarro, Jaramillo y Galán. Igualmente, el atentado contra José Antequera, en el cual Ernesto Samper se vio envuelto. Y entre la muerte de Luis Carlos Galán, el 18 agosto de 1989, y el primero de junio siguiente, cuando dejé la alcaldía, tuvimos 130 atentados terroristas. Me tocó también la bomba del DAS. A veces a la gente se le olvida lo difícil que era el país en esos años, pero nunca llegamos a lo que se llegó ahora con el vandalismo visto.

Hay gente que ve lo que ha ocurrido con el paro como el presagio de otros hechos más complicados…

No nos equivoquemos: aquí hay un andamiaje criminal contra Colombia. Y eso se llama el Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo. El socialismo del siglo XXI quiere venir a desinstitucionalizar este país, porque Colombia es la joya de la corona para ellos.

¿Con qué argumentos lo dice?

El jefe del Cartel de los Soles, Diosdado Cabello, todos los días dice “les vamos a hacer la guerra en Colombia, vamos para Colombia”; lo que más me preocupa es que ‘soldado avisado no debe morir en guerra’ y estamos muriendo en guerra. Ellos dijeron desde un comienzo “vamos por Colombia”. Y aquí están. Nicolás Maduro, ante el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, dijo: “La brisa bolivariana llegará también a Colombia. Aquí hay toda una estrategia de la narcodictadura venezolana y sus aliados. El castrochavismo y el socialismo del siglo XXI vienen por el país.

¿Eso incluye poner Presidente?

Sí. Ese andamiaje criminal está queriendo incendiar el país para buscar el triunfo electoral el año entrante. Miren lo que pasó en Chile, miren lo que pasó en Ecuador con Lenin Moreno. Hicieron exactamente lo mismo para llevarse la democracia ecuatoriana, y eso venía financiado desde Colombia y Venezuela, en buena parte con plata del narcotráfico. Y aquí además están guerrilleros de las FARC y del ELN, vinculados a estas protestas.

Usted dice que estábamos avisados…

Lo vengo diciendo desde el 2015, cuando yo fui a Venezuela y denuncié que Leopoldo López era un preso político. Fui la primera persona que llamó la atención al mundo en el caso de Leopoldo, de María Corina Machado, de Antonio Ledezma. Y recuerdo que cuando denuncié lo que se estaba tramando en Venezuela y lo que se quería extender hacia Colombia, el presidente Juan Manuel Santos le ofreció disculpas a Maduro por lo que dije. Eso me extrañó mucho.

“Los colombianos tenemos que levantarnos y decir NO. Vamos a defender a la Colombia democrática como la queremos: con respeto a los derechos humanos, con libertad de expresión, con propiedad privada…”.

¿Pero está realmente en peligro la democracia del país?

Claro que está en peligro. Y no lo digo yo, lo dijo Lenin Moreno en un foro en el que estábamos en Miami: “Señor Maduro, saque sus manos criminales de Colombia”. Si usted ve, lo que dice el chavismo siempre lo cumple.  Cabello manifestó “vamos por el diario El Nacional” y lo expropiaron… “Voy por Colombia” y aquí está la guerra hoy en día.

¿Y qué hacer frente a una amenaza como esa?

Los colombianos tenemos que levantarnos y decir NO a esos señores. Vamos a defender a la Colombia democrática como la queremos: con respeto a los derechos humanos, con libertad de expresión, con propiedad privada… En fin, la Colombia por la cual hemos luchado durante tanto tiempo. Nosotros tenemos una democracia, aunque la izquierda lo niegue, y hemos avanzado mucho con ella. ¡Cuánto no hemos hecho nosotros en democracia! En mi gobierno, por ejemplo, empezaron muchas de esas políticas que han llevado subsidios a muchos millones de colombianos y que siguen vigentes.

A propósito, ¿le parece bien lo que ha hecho Duque en política social, especialmente para los jóvenes?

La educación gratuita en las universidades públicas estratos 1, 2 y 3 es muy importante, pero creo no sacamos nada con ella si no tenemos cómo mantener a esos jóvenes. Hay que mirar alternativas para eso. Todos los programas sociales hay que ajustarlos y actualizarlos.

¿Eso puede evitar que los jóvenes se vayan con ideas radicales y populistas?

Lo que los jóvenes deben entender es que lo que hace el socialismo del siglo XXI es lo que quiere hacer Gustavo Petro, porque interpreta totalmente al castrochavismo. Eso es Petro, íntimo amigo de Hugo Chávez; su pana, su llave. ¿Y queremos una Colombia como Venezuela: sin comida, sin agua, sin luz y ni siquiera con gasolina, como pasa hoy? Tampoco tienen vacunas y no sabemos a qué nivel está la pandemia llevando a un país absolutamente desbaratado. ¿Esa es la Colombia que queremos, la que Petro propone? No. Nosotros queremos una Colombia en paz y con prosperidad. Eso es lo que estará en juego en el 2022.

¿Petro es para usted claramente un socio de Nicolás Maduro?

Petro cree en el socialismo del siglo XXI. Eso es clarísimo y siempre ha salido a defender lo de Venezuela. Lo grave es que cuando la izquierda ha logrado tomarse el poder en América Latina, ha habido más corrupción y más pobreza. En el auge de los commodities, cuando el mundo estaba comprándonos todas nuestras materias primas y llegaron recursos nunca imaginados por petróleo, gas y minería, fue cuando hubo más escándalos de corrupción. Hubo ocho presidentes acusados por Odebrecht y otras causas.

Si la situación del paro se agrava, ¿usted le recomendaría al presidente Duque tomar medidas más fuertes como la Conmoción Interior?

No, todavía hay herramientas para usar antes de llegar a esos extremos, pero también hay que llamar a la conciencia del sindicalismo colombiano. Todos lo conocemos y sabemos a lo que estamos llegando. Y aquí hay otro tema: ¿quién va a ser el responsable de las muertes por la pandemia? Las estadísticas dicen que ya vamos para 30.000 contaminados por día y vamos a pasar de los 600 muertos muy pronto.

Usted fue el primero que le sacó la tarjeta roja al ministro Alberto Carrasquilla. ¿Cómo ve el manejo de Duque a la crisis económica de la pandemia?

Nunca entendí por qué Duque, que dijo que quien hiciera una reforma tributaria en la pandemia era una locura, dejó que Carrasquilla presentara el proyecto. Se dejó llevar y fíjese en las que terminamos. Sin embargo, también hay que ver que a Duque lo critican porque presentó una tributaria que recogía 23 billones de pesos y hoy los sindicalistas están pidiendo 81 billones. Aquí todo el mundo está hablando de cómo repartir la torta, pero no de cómo prepararla. Ahora se está trabajando sobre una propuesta que habían hecho incluso los empresarios. Habrá que mirarla y ajustarla para que se concentre en lo social.

Pero, de todos modos, la reforma tendrá que pasar por el Congreso…

Sí. El presidente Duque debe generar una coalición para finalizar su gobierno, que fue la que propusimos con el presidente Uribe cuando lo elegimos a él y a Marta Lucía Ramírez. Dijimos: invitemos a César Gaviria y a Germán Vargas, que con Cambio Radical, el Partido Liberal, el Partido Conservador y el Centro Democrático no vamos a necesitar nada más y va a poder gobernar con tranquilidad. Pero, tristemente, el Presidente no hizo caso. Siempre digo que para gobernar solo se necesita una cosa: gobernabilidad. Y hay que generarla, porque si no, podemos terminar como estamos. En este momento se necesita concertar una reforma. Entonces, que se haga un gran acuerdo político y se firme la reforma para sacarla tal como se presente con el fin de evitar los micos.

La remodelación del gabinete ha ido más o menos en esa línea de la gran coalición…

De eso es lo que se trata. Yo le he dicho al presidente Duque que ha habido mucho amiguismo. Se le ha criticado al gobierno no tener gente con experiencia. Duque llegó al poder de 42 años y yo llegué de 43, pero el asunto no es ese. Lo importante es llevar gente con experiencia y peso al gobierno. Yo recuerdo que a mi gabinete lo llamaron el Dream Team, el gabinete de ensueño.

Si usted revisa, fácilmente tenía cinco ministros de Hacienda. ¿Por qué? Porque tuvimos una crisis económica muy fuerte el 7 agosto, cuando me posicioné, y seis meses después vino el terremoto del Eje Cafetero. Pero teníamos gente de peso. Un amigo venezolano me contó que Carlos Andrés Pérez, cuando a veces llegaban jóvenes inexpertos a la política, decía: “Chico, le falta burdel político”. Y quizás esa es una buena definición. Es bueno tener al lado gente con peso político en situaciones complejas como las actuales.

“Germán Vargas Lleras es un hombre a quien le cabe el país en la cabeza. Sería bueno tenerlo también de candidato”.

¿Cómo está su relación con Uribe?

Bien. Esperamos poder tener el año entrante una alianza de centroderecha que sea importante para enfrentar a la centroizquierda.

¿Esa coalición es para el Gobierno y las elecciones?

Sí, hay que ir más allá. Mi propuesta inicial era pensar a largo plazo, algo al estilo de la Concertación (de socialistas y democristianos) en Chile, porque el peligro se veía venir desde la vez pasada. Si yo no le propongo a Álvaro Uribe hacer la coalición en ese momento, habríamos quedado en camino de perder. Marta Lucía Ramírez tenía el 8 % e Iván Duque, el 5 %. Y Fajardo tenía el 15 % y Petro el 18 %. Lo mismo debemos hacer ahora: unirnos y dejar los egos a un lado, porque el peligro es tal vez peor, por lo que está pasando hoy en el país.

¿Esa coalición tiene vetados? Hablo del expresidente Juan Manuel Santos.

Es que Santos no está a este lado. Él tiene dos candidatos, clarísimamente: Sergio Fajardo o Petro. Santos es  izquierda o centroizquierda. No es de los nuestros.

¿Usted ve cerca de entrar en esa coalición al expresidente César Gaviria??

Creo que sí, aunque a mí me llama la atención la actitud de Gaviria ahora. Creo que le ha faltado grandeza. Gaviria no hubiera terminado su período si la Nueva Fuerza Democrática que yo lideraba no lo hubiera respaldado en los años 90, cuando él estaba caído. Se le había volado Pablo Escobar y el país sufría el apagón. Yo me enfrento a mi padre y a mi partido, y con Antonio Navarro hacemos las mayorías en el Congreso para que Gaviria pudiera terminar su gobierno. Yo no le exigí nada. Ahora está exigiendo una serie de cosas y ese no es el Gaviria que conocimos.

Gaviria sabía que yo tenía discrepancias con él por el Proceso 8.000 y el episodio de los narco-casetes que destapó el escándalo de Samper, pero él vino y me pidió que lo respaldara para la reelección en la OEA, y yo le dije que contara con nosotros porque, si no, hubiera ganado el candidato de Costa Rica. Fue reelegido y no le pedí nada. Yo creo que Gaviria tiene que pensar más en Colombia.

¿A usted le gustaría ver a Germán Vargas Lleras en ese partido presidencial de la centroderecha?

Sí, claro. ¿Por qué no? Aquí lo necesitamos porque precisamente hoy tenemos un problema de escasez de candidatos y la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez salió también del juego. Con Germán hemos podido tener discusiones y discrepancias, pero es un hombre al que le cabe el país en la cabeza. Sería bueno tenerlo también.

Pensando en las elecciones presidenciales, ¿cuándo tendría candidato esa coalición: pronto o después de la primera vuelta?

Hay muchos candidatos de distintos partidos y distintas vertientes. Debemos hacer el proceso y buscar el mecanismo de escogencia de la fórmula presidencial, como lo hicimos en el 2018.

¿Y no le preocupa la fuerza de Petro en las encuestas?

Pero las encuestas le daban a Duque el 5 % y alcanzó la más alta votación en Colombia. Y cuando yo empecé mi candidatura presidencial en 1998 estaba de último y encima de mí había 10 candidatos. Cuando yo les pregunté a mis asesores que si me lanzaba a la Presidencia, me dijeron “usted está loco, cómo se va a lanzar con 80 % de imagen negativa”. Y saqué la más alta votación del país en ese momento.

En Ecuador, la coalición de centroderecha de Guillermo Lasso estuvo a punto de no ir a segunda vuelta…

Efectivamente, nadie daba un peso por Lasso, pero empezamos a trabajar y se dio. Recuerdo que Ernesto Samper dijo que yo me había ido de jefe de las causas perdidas en Ecuador. Eso muestra que él representa al Grupo de Puebla y al Foro de Sao Paulo. El reto fue duro para Guillermo, pero logró convencer a la gente. Nadie creía que la Sierra votara por un hombre de Guayaquil y que los indígenas votaran por un banquero, pero fue así. Hubo pueblos de indígenas que votaron 70 y 80 % por Lasso, quien es un gran amigo y será un gran aliado de Colombia. Esperamos que ocurra lo mismo con Keiko Fujimori en la segunda vuelta de Perú, a pesar de las discrepancias que tuvimos con su padre.

“La labor de la Canciller será difícil, porque los ataques y la propaganda internacional de la centroizquierda contra Colombia son brutales”.

¿Usted ve con posibilidades a Sergio Fajardo o quizás ya está quemado?

No. En política no hay muertos.

¿El Partido Conservador, sin la carta de Marta Lucía Ramírez, tiene aún posibilidad de presentar candidato presidencial propio?

Cada partido va a tener que buscar los mecanismos para escoger su candidato. Y el Partido tiene la posibilidad de la consulta también. Eso oxigena la política. Además, tener candidato es bueno porque muestra vocación de poder.

¿Usted ya tiene candidato?

No. Mi candidata era Marta Lucía Ramírez.

¿Usted le recomendó a ella que se quedara en el Gobierno?

Sí. Era muy importante que ella siguiera acompañando al presidente Duque. Siempre ha sido una persona leal y, a pesar de tener aspiraciones y una chance real de ganar las elecciones, ella pensó más en Colombia. El país le va a reconocer eso algún día.
Llega en un momento complicado para cualquiera que sea ministro de Relaciones Exteriores…

Será una labor difícil, porque los ataques y la propaganda internacional de la centroizquierda contra Colombia son brutales. Una figura como la de Marta Lucía Ramírez en ese cargo es muy importante. Y le digo algo que no me ha preguntado: yo le recomendaría a la Canciller y al presidente Duque citar a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores de manera urgente. Una gran crítica que le hice a Juan Manuel Santos fue que acabó la política de Estado de Colombia en temas internacionales. A esa comisión vamos todos los expresidentes a ayudar al presidente de turno y a decirle la verdad. Es fundamental recomponer el consenso en esa materia.

¿Qué piensa del llamado a superar el capítulo de las diferencias suyas, y las de Uribe, con Santos sobre el Acuerdo de Paz?

Sí, lo está superando el presidente Duque. Él ha invertido más plata que Santos en el acuerdo. Sin embargo, lo que no podemos dejar pasar es la situación que dejó él en relación con el narcotráfico, que es nuestro karma. Lo dejó fortalecido. Ahí sí tenemos que seguir discutiendo como también sobre las fallas del modelo de Justicia Especial para la Paz, que esperamos ver corregidas. Además, aquí no ha habido ni verdad, ni justicia ni reparación. Mientras no se cumplan esos tres aspectos, que fueron la base del proceso con las FARC, no va a haber paz en Colombia.