Evitar crímenes de líderes y excombatientes, el reto de los ‘defensores de la paz’

Defendamos la Paz nació en febrero de 2019, cuando un grupo de ‘amigos’ del Acuerdo con las Farc se reunió en el Centro Cultural García Márquez para intercambiar opiniones sobre lo que parecía inminente: la presentación de las objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP por parte del presidente Iván Duque.

Superado ese primer obstáculo, académicos, organizaciones de víctimas y de la sociedad civil y también reconocidos políticos, han seguido unidos en torno a esta plataforma ciudadana que tiene como máxima exigir la implementación integral de lo que se convino en La Habana.

Juan Fernando Cristo, uno de sus integrantes, habló con El País sobre los llamados que le hacen al Gobierno y lo que piensan del ELN.

¿Qué tanto se ha logrado defender la paz durante este primer año?

Defendamos la Paz es una plataforma ciudadana que surgió de manera espontánea, totalmente libre, sin jefaturas políticas y sin intereses más allá de la defensa del Acuerdo de Paz. En un año logramos evitar que el Gobierno hiciera trizas el Acuerdo de Paz, como lo pretendió en su momento con las objeciones a la JEP y hemos consolidado el movimiento a a ivel nacional e internacional.

¿Y cómo celebraron el primer aniversario?

Con un evento en el cual logramos concretar la creación de una red territorial con los municipios Pdets y algunos gobernadores, a los que Defendamos la Paz va a apoyar técnicamente en la manera más eficaz de implementar el Acuerdo. Pero lo más importante, aunque lamentablemente no ha tenido respuesta aún, es que invitamos al consejero (Emilio) Archila a un diálogo formal, si es cierto que el Gobierno está interesado en la implementación del Acuerdo, para que podamos definir metas para los próximos dos años y apoyarlo en esa implementación.

¿Será porque algunos ven la plataforma como un movimiento de oposición al Gobierno Duque?

Los principios de Defendamos la Paz son absolutamente claros. El único propósito es exigir la necesaria, eficaz y oportuna implementación del Acuerdo. Si tener esa actitud es calificado como

de oposición al Gobierno, es una interpretación, pero el movimiento no tiene ningún componente político…La paz es el único tema en el que nos pronunciamos y lo hemos hecho para poner de relieve el grave drama del asesinato de líderes sociales y de excombatientes de las Farc, para exigir la puesta en marcha de las Curules para las Víctimas, para ir al Congreso de EE. UU. y al Parlamento Europeo a pedir a la comunidad internacional que mantenga su apoyo al proceso de paz. Esas tareras no tienen nada qué ver con actividad política electoral.

Pero varios de sus líderes sí son de partidos opositores…

Los líderes de Defendamos la Paz son académicos, organizaciones de víctimas. Luego, lo que podemos señalar es que se convirtió en el movimiento social y ciudadano más importante de los últimos años en Colombia, donde confluyen distintas voces y no hay una organización burocratizada ni política sino que, a través de medios digitales y redes, y es la novedad, nos ponemos de acuerdo sectores muy disímiles de la sociedad en torno a la defensa del Acuerdo de Paz. En muchísimos otros temas de la realidad nacional e internacional hay enormes diferencias al interior de los integrantes de la plataforma, pero en lo único en lo que convergemos plenamente es en la Paz y eso es lo que ha permitido, junto a la organización horizontal, su expansión y contundencia.

¿Qué sigue para este segundo año?

El gran desafío es lograr ser mucho más eficaces en impedir que continúe esta ola de asesinatos de líderes sociales y de excombatientes de las Farc. En Defendamos la Paz, como la mayoría de la ciudadanía, sentimos algún grado de impotencia frente a lo que viene sucediendo en el país y necesitamos trabajar en los territorios con los gobernadores y alcaldes para garantizar ese propósito, porque el Gobierno Nacional ha fallado en el mismo… No es solamente con escoltas de la UPN como se lo logrará.

Pero el consejero Archila dice que sí se está cumpliendo con la implementación del Acuerdo…

El Gobierno Nacional tiene una visión reduccionista de los Acuerdos. Se limita a garantizar la reincorporación a la sociedad de los integrantes de las Farc que dejaron las armas e incluso en ese tema ha fallado, ya lo dije, porque no se ha protegido adecuadamente la vida de los excombatientes. Pero el Acuerdo va mucho más allá. La implementación tiene que ser integral, incluir el punto 1, Desarrollo Rural, y avanzar en la profundización de la democracia.

El Gobierno se opone a elegir los 16 representantes de las víctimas en la Cámara de Representantes, no ha presentado un solo proyecto de ley que desarrolle lo que quedó pendiente del Acuerdo en el anterior Gobierno. Luego, es evidente que hay, por decirlo suave, antipatía, pereza, frente al Acuerdo y, por ende, un doble discurso: el que se da ante la comunidad internacional, de compromiso con la implementación, pero en el país esta deja mucho qué desear. Se han hecho cosas, hay funcionarios que hacen algún esfuerzo, pero no hay un compromiso integral del Gobierno con la implementación y sí un empeño en cambiar la narrativa de la paz en Colombia.

¿Y las Farc, sí están cumpliendo con lo que les corresponde?

Lo primero que hay que decir es que la decisión que tomaron ‘Iván Márquez’, ‘Santrich’ y otros comandantes, de desconocer el Acuerdo en el que ellos mismos participaron, le ha hecho un enorme daño al Acuerdo, tanto como la actitud radical de sectores del Gobierno que han querido hacerlo trizas. Allí se juntan los extremos, como desafortunadamente sucede siempre en estos casos.

En segundo lugar, hay un cumplimiento evidente de quienes efectivamente dejaron las armas y están comprometidos con el partido político de las Farc. Dicho esto, sí hace falta mayor contundencia de los integrantes del partido y mayor compromiso con la verdad, avanzar mucho más rápidamente, porque la verdad es fundamental para consolidar la paz en Colombia.

A propósito, se dice que ‘Márquez’ nunca estuvo de acuerdo con la negociación. Usted estuvo con él en La Habana, ¿qué opina?

En todos los equipos negociadores siempre hay líneas más duras y líneas más blandas. ‘Márquez’, para nadie es un secreto, tuvo una posición dura en la negociación durante la mayor parte del proceso, pero lo que vi al final fue un ‘Iván Márquez’ comprometido con la dejación de las armas y el cumplimiento de los Acuerdos y por eso la decisión que tomó ya hace un tiempo es francamente inexplicable y muy nociva para el Acuerdo de Paz, porque era el jefe del equipo negociador. Si él hubiese estado en contra de la firma de un Acuerdo que incluyera desmovilización, desarme y desaparición de las Farc como movimiento armado, hubiese sido imposible llegar a un acuerdo.

¿Cómo analiza las divisiones que hoy hay en el partido Farc y la creación de Corporeconciliación?

En primer lugar, las Farc se equivocaron y en eso tuvo una gran responsabilidad ‘Iván Márquez’, al definir que el nombre del partido que surgiera de la desmovilización sería el mismo del grupo guerrillero. Creo que eso le hizo un enorme daño, porque la recordación de las Farc para los colombianos es muy negativa, después de 50 años en los que generaron mucha violencia y muchas víctimas. En segundo lugar, creo que el partido está viviendo la dinámica propia de quienes han dado ese paso. Lo importante es que son divisiones políticas, la decisión de la gente de Corporeconciliación no es volver a las armas. No es lo deseable, pero cuando los movimientos dejan las armas y se convierten en partidos y se discute con ideas y con propuestas políticas y no con la jerarquía de las armas, es natural que surjan divisiones. Se dio también a propósito del M-19 y de la disidencia del ELN.

Hablemos del ELN. Ustedes les dijeron que entendieran que el tiempo de la guerra ya terminó, pero siguen generando violencia…

Ellos insisten en generar la guerra y tienen el rechazo de toda la población colombiana. El paro armado que hicieron fue injustificado, grotesco. Bautizan paro armado a los ataques a la población civil y a los oleoductos. Lo que sucede con el frente Nororiental y el Occidental es evidente: no tienen ninguna intención de abandonar la violencia y dejar las armas y mientras sigan en esa actitud no hay ninguna posibilidad de sentarse a la mesa. El ELN tiene que entender que con hechos de paz concretos y no solo con palabras es como pueden cambiar la percepción que tenemos hoy la inmensa mayoría de los colombianos sobre su accionar.

El ELN está sometiendo al Catatumbo, Arauca y zonas de Nariño y Cauca a una situación de violencia insostenible, pero también hay que pedir mayor eficacia y contundencia del accionar de nuestras Fuerzas Militares contra ellos y contra las disidencias de las Farc. Allí se está fallando también.

O sea que con esa actitud y la petición del Gobierno para que se extraditen a los negociadores no hay posibilidad de que haya diálogos…

Veo muy difícil esa posibilidad, lejana entre la demencia terrorista del ELN y las equivocaciones infantiles del Gobierno Nacional en el manejo del tema, pues si se hubiera hecho lo que se tenía que hacer con los protocolos de negociación, hace mucho tiempo esos comandantes que están en Cuba estarían aquí en Colombia y las Fuerzas Militares podrían estarlos combatiendo. Ojalá esté equivocado y el ELN recapacite y el Gobierno también demuestre mayor compromiso, porque definitivamente el camino es una salida negociada y entre más nos demoremos, más muertos dejaremos en ese camino hacia la paz. Por el momento, la exigencia del Gobierno Nacional al ELN de que libere los secuestrados y abandone la práctica de secuestro es absolutamente razonable y justificable y mientras el ELN no entienda eso, no se podrá avanzar en la negociación.

¿Qué les dice a los colombianos que apoyaron con entusiasmo el proceso de paz, pero hoy ven que el conflicto armado sigue?

Que el orden público, la tranquilidad del país, está mucho mejor que hace una década, que el Acuerdo mejoró las condiciones de vida de mucha gente en muchas regiones de Colombia y que no podemos retroceder. ¿Que no se ha logrado la paz completa porque el ELN sigue insistiendo en su accionar violento? Es cierto. ¿Que las disidencias de las Farc están generando una situación difícil en algunas zonas?, también. Pero sin duda la salida no es volver al pasado sino avanzar en la implementación del Acuerdo. Por eso hemos invitado al Gobierno Nacional, una y otra vez, a un diálogo constructivo: sentémonos a mirar, con el compromiso inequívoco de no volver a insistir en modificar el Acuerdo, que es inmodificable, como lo ha dicho la Corte Constitucional, a mirar cómo podemos trabajar en la implementación del Acuerdo, priorizando algunas áreas, porque entendemos que el Acuerdo va hasta el 2030 y no podemos pretender implementar todos los aspectos de aquí al 2022. Allí hay un espacio para construir conjuntamente, pensando en Colombia, pero lamentablemente el Gobierno no ha querido aceptar ese diálogo.

A propósito del contenido del Acuerdo, los excombatientes piden tierra para cultivar, pero el Gobierno dice que eso no se pactó en el Acuerdo. ¿Fue un error?

Ese fue un tema muy difícil durante todo el Acuerdo. Usted recordará que en el punto 1 se pactó, en general para el campesinado colombiano, la formalización de siete millones de hectáreas y la distribución a través de un fondo de tierra de tres millones de hectáreas para los campesinos que no tenían tierra, donde cabrían los excombatientes. Lo que no se pactó fue una entrega puntual de tierra por el simple hecho de ser excombatientes, lo cual no excluye que dentro de las políticas agrarias y la implementación del punto 1 se pudiera beneficiar a integrantes de las Farc que están en los espacios territoriales con proyectos productivos que no necesariamente tenían que ser en tierra propiedad de ellos sino en tierras rentadas o del mismo Gobierno. El Acuerdo como quedó no incluía el compromiso puntual de entregarle un pedazo de tierra a cada excombatiente. Entrar a calificar si fue una equivocación o un acierto, cada uno lo hará.

Para terminar, no puedo dejar de preguntarle su opinión sobre la polémica entre la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU y el Gobierno…

Francamente, me parece alucinante la respuesta del Gobierno al informe de Naciones Unidas. Calificar un informe de la ONU de mentiroso y chambón es desproporcionado y una grosería con una organización que lo único que ha hecho es demostrar su compromiso con la paz, los Derechos Humanos y la reconciliación en Colombia. Creo que todos los gobiernos, desde que existe esta Oficina, han tenido desacuerdos con los informes, pero hablar de intromisión cuando se trata de recomendaciones y de una verificación que está contemplada en el Acuerdo de Paz es muy desafortunado. Lo más grave es que las masacres, nadie las ha desmentido; los asesinatos de líderes sociales, nadie los ha desmentido. Esos no son inventos de Naciones Unidas.