«El tipo fue guerrillero. Lo fue con todo el estigma que esa etiqueta lleva a cuestas

Lo fue con todo lo que ello representa para la historia de un país como Colombia y para el mundo, especialmente para los gringos. El tipo estuvo preso y fue torturado por las fuerzas militares. Luego, el tipo negocia, firma un proceso de paz y ayuda a derrocar una constitución con más de cien años. El tipo se mete de lleno en la política: va al congreso y denuncia y pone en la esfera pública temas espinosos y ocultos como la parapolítica, los falsos positivos y todos los tentáculos de la corrupción. Hace carrera. Empieza a ser incómodo para los de arriba. Lo amenazan muchas veces. Alguien golpea a la puerta de su oficina y le dice «yo vine aquí porque me pagaron para matarlo». Su familia tiene que exiliarse en el exterior. Después el tipo consigue la Alcaldía de la ciudad capital. El segundo cargo político más importante del país. Pero no lo van a dejar trabajar, tratan de destituirlo a toda costa. Es un peligro para la gente que maneja diversos negocios: el transporte, las basuras, la salud. Es un peligro para la gente que mueve el país allá arriba. Lo destituyen y la ciudadanía se agolpa en las calles a apoyarlo. El tipo se lanza a la presidencia. No le va bien. Consigue algo más de un millón de votos. Otros años después el tipo se vuelve a lanzar. El panorama es distinto: no tiene partido político consolidado, no tiene coalición con más partidos. Está, prácticamente, solo. El tipo se la juega con un movimiento nuevo y empieza a convocar ciudadanía. Todos los medios centralizados lo atacan. Cadenas y cadenas de odio. El tipo propone, básicamente, más oportunidades para la gente pobre y algo de respeto con el medio ambiente. Lo siguen atacando por todos los costados: Venezuela, Chávez, Maduro, su pasado. El tipo frentea cada uno de los medios y desnuda su mediocridad. El país lo ve, lo percibe, lo oye. El tipo acude a los debates y nos da unas cuantas lecciones de economía, historia y política. También desnuda la mediocridad y la corrupción de sus contendores. El tipo convoca a sus electores y llena plazas en todo el país. Llega el día de las elecciones y así, sin partido, sin medios, sin grandes figuras políticas a su lado, consigue casi cinco millones de votos. Cinco millones de votos una ciudadanía libre y esperanzada. Pueden decir lo que quieran, pero el tipo es un grande y pasará a la historia.