Disconauta de éxitos’, era la columna que escribía en Diario del Caribe.

Pedro Anchila Ferrer, ingresó al mundo periodístico como mercader y promotor de música venezolana, lo cual lo condujo a convertirse en cronista de farándula de la mano diestra de Jairo Avendaño. De lunes a viernes  escribió  durante dos años (1974 y 1975) en Diario del Caribe la columna Disconauta de éxitos en las páginas de farándula de este importante periódico de la Capital del Atlántico.

Esta columna tenía una gran lecturabilidad porque mantenía informado a los amantes del mundo de  la farándula sobre los  éxitos musicales del momento y sus protagonistas. El slogan de la columna era “Disconauta de éxitos, siempre en órbita”.

“Fui una persona inquieta y me gustaba leer mucho para estar bien informado. Me apasionaba   el mundo de los artistas por lo asistía a todos los conciertos que se efectuara en Barranquilla.

Hernando Gómez Oñoro, jefe de redacción de Diario del Caribe, que conocía mis inquietudes por los Medios de Comunicación y la farándula me propuso que escribiera una columna dedicada al mundo de los éxitos musicales. No dudé en aceptar su propuesta. Escribí la primera columna y le lleva varios nombres como alternativa pata identificar la columna y él eligió Disconauta de éxitos” recuerda Pedro Anchila, como ingresó al mundo periodístico.

Pedro Anchila,  no ocultó la alegría de evocar  los recuerdos  su experiencia  de redactar la  columna  Disconauta de éxitos en Diario del Caribe. “Fue una experiencia inolvidable porque me dio la posibilidad de tener contacto directo con los grandes  artistas que en esa época” anota  Anchila, sobre su paso fugaz como periodista.

Al mundo de la fotografía

Pedro Anchila, muestra la foto que le tomó a Julio Mario Santo Domingo

La fotografía era la gran pasión de Pedro Anchila, por lo que en 1976, se le presentó la gran oportunidad de trabajar en el Diario El Heraldo y no dudó un segundo para incursionar en este campo periodístico.

Pedro Anchila en su trabajo como reportero gráfico tuvo la oportunidad de tomar fotografía a diversos personales, pero según él la foto de mayor significado fue la que le hizo al empresario Julio Mario Santo Domingo, tomando cerveza.

“La foto la  capté el 18 de octubre de 1978, hacia las  siete de la noche a través de un vidrio en la parte externa de la fábrica, ubicada en Barranquillita. Había como diez escoltas y me impedían tomarle fotos a Julio Mario. Pero insistí tanto hasta que pude accionar la cámara una sola vez”, reseña  Pedro Anchila como logró  captar uno de los pocos momentos en que el principal cervecero de Latinoamerica, saboreaba su propio producto, lo cual era poco frecuente, pues prefería el whisky, atenido a lo que decía uno de sus mejores asesores, el abogado y poeta cienaguero Pedro Bonett, ” si la cerveza no da para el whisky, entonces es mala cerveza”.

Pedro Anchila, excelente fotógrafo 

Anchila Ferrer nació en Ciénaga, Magdalena, en donde desde niño, fue  ‘buen vendedor’ de guineo maduro’ en la plaza del mercado, a donde llegaba bien temprano, recuerda que los escoltas trataron de quitarle la cámara y él, con actitud firme, se negó rotundamente. “Les dije que para mí mi cámara era como el arma para ellos, y que no se las iba a entregar. Finalmente, el jefe de seguridad ordenó que me dejaran ir” agregó Anchila.

Tan valioso es la fotografía  que  Pedro Anchila nunca quiso publicar ni venderla.  Guillermo Muñoz, intentó varias veces comprársela , y él no aceptó. Le ofreció $200 mil, que actualmente equivaldrían a unos $40 millones. “Era mucha plata, en esa época alcanzaba hasta para comprar una casa, pero para mí esa foto significa mucho y no acepté”.

La farándula perdió en Pedro Anchila un gran aliado, pero la fotografía  ganó un reportero gráfico que brilló con luz propia por su gran sagacidad para lograr la foto que se proponía.