Desde la cárcel también se ganan elecciones, Nacho Vives en 1970

Vives Echeverría –más conocido como “Nacho”- acusó de tráfico de influencias al entonces ministro de Agricultura, Enrique Peñalosa .padre del exalcalde recierte de Bogotá- quien mediante una sociedad que mantenía con el director del Instituto de Fomento Industrial,  IFI, Miguel Fadul, había conseguido contratos estatales substanciosos, para familiares y amigos.

El debate –primero y único que se transmitiría por radio- fue tan candente, tan enconado, que incluso involucró al hijo del presidente Lleras, Carlos Lleras de la Fuente, en una importación ilegal de vehículos y autopartes procedentes de Europa.

Con un verbo ardoroso, incendiario, Vives Echeverría paralizó y polarizó al país y el gobierno de turno, determinó enjuiciarlo por “injuria y calumnia”, lo que determinó su reclusión legal.

Pero Vives, en su encierro, era más, mucho más peligroso para el sistema. En una proclama, invitó a toda la Costa Atlántica a votar en las presidenciales de 1970 por el general Gustavo Rojas Pinilla, el peor adversario que tenía el denominado Frente Nacional, que era la alternación de los partidos tradicionales en el poder –Liberales y Conservadores- cada uno durante 4 años.

Vives, en una durísima proclama emitida desde su sitio de reclusión convocó a «una gran trinchera de oposición, no bipartidista, sino multipartidista, donde cupieran todos los inconformes de Colombia, los liberales, los comunistas, los conservadores, los socialistas y hasta la gente sin partido» para hacerle oposición al gobierno y votar por el candidato Gustavo Rojas Pinilla

-El liberalismo de ahora es un partido indigno, atropellador de las libertades públicas, amigo de las represalias, adicto de las infamias, vocero de los negociados, mecenas de los negociantes y personero de todo cuanto ayer censuró y combatió. Por eso ya no es posible que por este liberalismo homosexualizado se vuelva a la lucha. Porque la batalla que de ahora en adelante tiene que librar el pueblo colombiano no puede ser por un partido que ha arriado sus mejores banderas. La lucha tendrá que ser de clases y no de partidos, porque ya los colombianos no nos dividimos entre liberales y conservadores, sino que ahora, en la moderna sociedad explotadora y contemporánea, la división es entre los explotados y los explotadores. Si arriba se han olvidado de sus diferencias ideológicas los oligarcas liberales y los oligarcas conservadores que han constituido una especie de sociedad para explotar al pueblo, no hay derecho para que abajo las gentes humildes así sean liberales, conservadores o comunistas no se unan montando guardia al pie de la misma trinchera donde juntos padecen la misma miseria y soportan la misma orfandad  

Por eso resultó más sensato el general Rojas Pinilla, porque en su lucha contra el Frente Nacional montó desde las trincheras de la oposición un frente bipartidista, que yo ahora propondría que no fuera solamente de liberales y conservadores, sino que fuera multipartidista, para que tuvieran asiento de este gran movimiento las inconformidades de todos los matices   

No creo que el país se divida entre liberales y conservadores como antaño. La lucha tiene que ser de clases, entre los de arriba y los de abajo, de los desposeídos de la fortuna contra los que todos lo tienen. Luego no se justifica volvernos a dividir por el trapo rojo o el trapo azul. Si arriba se sientan para comer juntos los liberales y los conservadores de la oligarquía, resultaría inexplicable que abajo se dividiera el pueblo por las banderas políticas, cuando tanto sufre el pueblo liberal como el conservador. Además la alternativa de la batalla electoral que se avecina es muy clara: es entre los que quieren el continuismo de la política de Lleras y los que anhelan un cambio de verdad, de estilo, de gentes, de política. Y yo ya me he apuntado en el frente de los anticontinuistas y cuando salga de la cárcel volveré a las plazas públicas para apoyar al candidato presidencial que sea la más auténtica y beligerante alternativa del continuismo llerista-pastranista- fue la explosiva proclama de «Nacho» Vives desde la cárcel, apoyando al candidato de la oposición,

La adhesión de Vives a la candidatura de Rojas, tuvo un impacto increíble. A pesar de que había un candidato costeño para la presidencia, Evaristo Sourdís, la votación fue abrumadora en favor de Rojas. Obtuvo más de 200 mil adherentes y triunfó en todas las capitales de la región del Caribe. Con excepción, por supuesto del Atlántico, de donde era oriundo Sourdís.

El poder de Vives era tan aplastante desde su sitio de encierro, que casi hay un enfrentamiento armado porque se decía que el presidente Lleras “le robó las elecciones al General Rojas y a su partido la Anapo”.

Incluso, por esta razón apareció en Colombia el grupo armado M-19, que se desmovilizó en los años 90.