Cuando una tragedia hace girar la atención del Gobierno hacia un pueblo que padece

¿Quieren saber que es pobreza?

Hablar de Tasajera o Pueblo Viejo es hablar de pobreza extrema, en el más completo abandono, se tratan de comunidades ubicadas al margen de la carretera que une Barranquilla con Ciénaga.

Muchos que hemos pasados por carretera por el lugar al observar de manera soslayada parte de la población decimos “pobre gente”, sin imaginar la magnitud de la problemática que vienen soportando por décadas sus pobladores, quienes solo cuentan con el estado, pero de abandono de un gobierno nacional, regional y local.

Un amplio sector cundido de desechos, pequeños ranchos construidos entre latas, madera y cartones que se ajustan con clavos oxidados, que bajo el inclemente sol, se apostan en el suelo inundado a razón de las altas mareas en insoportables atardeceres con nubes de mosquitos que atormentan a sus pobladores.

Hoy, Tasajera y Pueblo Viejo son renombrados y ocupan las primeras páginas de noticias como resultado de una penosa y dolorosa tragedia que enluta a muchas familias de dichas poblaciones tras el accidente ocurrido ayer, donde hasta el momentos 7 vidas ha cobrado y otro tanto número de heridos con quemaduras de gran consideración y de pronósticos revesados, noticia que mantendrá la atención esta semana pero que ojalá no quede de nuevo en el olvido que siempre a vivido sumergida bajo la indiferencia foránea y pasajera.

“Pan de cada día”; el rebusque

Carlos Alberto Rada, habitante de Tasajera manifiesta que sale todos los días temprano de su casa a rebuscarse para conseguir algo de alimentos para su esposa e hijas de 2 y 7 añitos.

“Aquí lo más natural es pescar o ‘mototaxiar’

“No tenemos otros recursos y a pesar que he intentado quedarme en casa no he podido porque tengo que  salir a ‘mototaxiar’, para conseguir algo de dinero para comprar alimentos para mi hogar” comentó Carlos Alberto.

“La venta de combustible clandestino”; Rebusque de peligro

En evidencia ha quedado esta práctica peligrosa en Tasajera, que ayer lunes cobró la vida de 7 de las decenas de personas expusieron sus vidas, pretendiendo extraer combustible tras el volcamiento de un camión cisterna, viendo allí posibilidad de rebusque que obliga la necesidad de sus situaciones para después revenderlo a cualquier conductor.

“La gente de esos camiones saca cinco y hasta ocho pimpinas y después las venden por $20.000 o $25.000, algunos conductores regatean y se llevan una pimpina por 15.000”, comentan.

En medio del dolor por la perdida del familiar,vecino y amigo los habitantes de Tasajera y Pueblo Viejo piden que los miren más allá de la tragedia, pues antes y durante la pandemia, el abandono es total.

Nelly Suárez, es una vendedora de dulces a la orilla de la carretera y dice, “El pueblo vive en total olvido, por eso todo el que puede sale a rebuscarse como puede, porque hay que subsistir y de eso es que vive uno, del día a día, aunque se arriesgue la vida”.

No podemos entrar a censurar el comportamiento de estas personas sin conocer sus necesidades y abandono de gobierno del que son víctimas, cuando en el lugar del siniestro habían varios policías contemplando la escena, nada podían hacer, pues nunca pasó por sus mentes la magnitud de magna tragedia.