Condenados tres empresarios por el tema de los sobornos de Odebrecht en Colombia

El juzgado séptimo penal especializado de Bogotá condenó este miércoles a tres personajes claves del entramado de sobornos de la brasileña Odebrecht en Colombia. Se trata de los empresarios Federico Gaviria, quien trabajaba como lobbista para la multinacional en nuestro país, así como Gabriel Alejandro Dumar y Gustavo Torres, quienes se prestaron para simular contratos con los que Odebrecht legalizaba el dinero que pagaba para hacerse a obras públicas. Los tres negociaron con la justicia y ninguno pagará más de cuatro años de cárcel.

Esta condena se esperaba desde enero de este año, cuando Dumar y Gaviria aceptaron cargos y el preacuerdo que firmaron con la Fiscalía fue avalado. Tres meses más tarde, el juez también le dio el visto bueno a la negociación del ente investigador con Torres y, así las cosas, solo quedaba pendiente la sentencia condenatoria. En el fallo de 54 páginas, en poder de El Espectador, queda plasmado que Gaviria pagará 25 meses de prisión por los delitos de cohecho por dar u ofrecer y tráfico de influencias de particulares; así como que Dumar Lora pagará 54 meses y Torres 51, ambos por enriquecimiento ilícito de particulares.

Sus roles en el entramado de sobornos

Desde 2017, la Fiscalía vinculó a la investigación del caso Odebrecht a Gaviria, Dumar y Torres. A todos los salpicó en sus declaraciones el exsenador cordobés Otto Bula. Al llamarlos a juicio, a finales de 2019, el ente investigador detalló el rol que cumplió cada uno. Por ejemplo, sobre Gaviria, explicó que concertó con los representantes de la multinacional constructora en Colombia, Amilton Hideaki, Marcio Marangoni y Eder Paolo Ferracuti, “para cometer delitos indeterminados, pero con el objetivo común de asegurar la adjudicación, para la compañía extranjera, de algunas de las obras civiles que se desarrollarían por el Estado Colombiano”.

En concreto, Gaviria “tuvo la misión de realizar una serie de acercamientos directos o indirectos con funcionarios públicos, con el objeto de buscar que, a través del pago de gruesas sumas de dinero, estos intercedieran antes los funcionarios que tendrían la posibilidad de decidir aspectos contractuales referentes a la adición de la Ruta del Sol Tramo II Vía Ocaña-Gamarra, logrando que con dicha intervención se obviara la licitación pública”. Es decir, pagar sobornos para que al contrato de la Ruta del Sol II, que ya se había ganado Odebrecht, le adicionaran un tramo que no estaba previsto al poner en marcha la obra: el tramo entre los municipios de Ocaña y Gamarra.

Para ese cometido, dijo la Fiscalía, Gaviria contactó al exsenador Otto Nicolás Bula Bula, para buscar otros apoyos parlamentarios a los intereses de la firma extranjera en Colombia; pero en esta oportunidad sus acciones se encontraban encaminadas a buscar el mejoramiento de las condiciones contractuales, fue así como se llegó al Senador Bernardo Miguel Elías (Ñoño Elías) quien, a cambio de una fuerte suma de dinero, accedió a incidir directamente ante el Presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura para los fines ya reseñados”. Bula, de hecho, presentó a Gaviria con Elías en su casa en Chía y allí el Ñoño aceptó interceder en su nombre a cambio del 4% del valor del contrato.

Gaviria, dice la Fiscalía, le contestó al Ñoño que tendría que consultar un pago tan alto con su jefe, Martorelli, quien al parecer aceptó pagar sobornos hasta por el 4% del valor del contrato, pero repartidos así: “2% para Bernardo Elías y sus amigos, 0.5% para Federico Gaviria, 0.5% para Otto Bula y un 1% para otros parlamentarios que venían trabajando en tal propósito”, según se lee en el fallo condenatorio. Sin embargo, quedaban con un obstáculo: hacer pasar como legales entregas irregulares de dinero de más de nueve cifras. Para esta misión, dice la sentencia, fue que reclutaron a Dumar y Torres.

“Explica el testificante, que las dádivas pactadas con Elías fueron pagadas por medio de contratos simulados”, asegura el fallo que condenó a Gaviria, Dumar y Torres, y en cuyo proceso el testigo estrella fue el ex senador Bula. Sobre Torres, la Fiscalía sostiene que se prestó para firmar un contrato de banca de inversión “completamente simulado” con la Concesionaria Ruta del Sol. “Los dineros obtenidos con este contrato ficticio terminaron parcialmente en manos de Federico Gaviria Velásquez, quien finalmente los distribuyó en los términos y condiciones antes aludidos”, dice la sentencia. Por estos hechos fue condenado por enriquecimiento ilícito.

En una movida similar, Gaviria buscó a Gabriel Dumar, quien para entonces era un reconocido abogado y empresario de Córdoba. Dumar, como representante legal del consorcio SION suscribió un subcontrato con el Consorcio Ruta del Sol para los “diseños, estudios de detalle y especificaciones técnicas” de unos tramos de esta autopista. Se trata del subcontrato EPC-SC- 372 de 2014, pactado por un valor de $10.062’997.560 y, aunque Corficolombiana y Credicorp sí le giraron el dinero a Dumar, como consta en los soportes de las transferencias bancarias, “el objeto del subcontrato no se realizó”.

Dumar asegura que de este dinero recibido le entregó $9.600 millones de este subcontrato al Ñoño Elías, $360 millones a Bula y otros $40 millones se los quedó él para hacer pagos al interior del consorcio SION. También en 2014, Dumar intercedió con una compañía española, Técnicas Territoriales y Urbanas (TTU), para otro contrato simulado, esta vez por el que el Consorcio Ruta del Sol pagó un valor de $7.500 millones. Luego, TTU le cedió esa deuda a una empresa de papel que creó el conductor de Dumar, Jorge Eliécer de la Espriella Morales, y así el dinero volvió a los bolsillos del empresario cordobés.