Con un despliegue sin precedentes de talento y virtuosismo se despidió Barranquijazz 2022

Desde el pasado miércoles, la ciudad y el país empezaron a escuchar las poderosas descargas, el potente voltaje de los metales, el golpe de los cueros que restalló primero en las plataformas digitales y luego oficialmente en la Fábrica de Cultura, cuando se inició el sagrado ritual musical que convocó a miles de residentes de la ciudad de Barranquilla a gozar de lo más granado de la música global.

Si hay algo que destacar de estos cinco días de música continua, de encuentros, de risas, de baile, de goce estético y arrobamiento colectivo, es el gigantesco nivel musical de las bandas, agrupaciones, ensambles y distintas propuestas que integraron la nómina de lujo que en la vigésimo sexta versión del Barranquijazz, deleitaron al público con su carisma y energía.

Más de 4000 personas acudieron al llamado de los tambores y las trompetas, como un cabildo abierto, esta vuelta concreta y definitiva a la presencialidad, permitió el encuentro de miles de almas que disfrutaron de las ya memorables galas nocturnas en donde los dos grandes titanes de la música, Chucho Valdés y Paquito D’ Rivera, celebraron un rencuentro inolvidable entre las tonadas dulces y alegres, de un clarinete, de un saxo y un piano que extrañaban fundirse en una sola melodía. El salón Jumbo del Country Club fue testigo de primera mano de un milagro musical, que exaltó, conmovió e hizo rabiar de entusiasmo al público, con piezas inolvidables que aludieron a Mozart y a la música popular del Caribe.

Buena Vista Social Club, ese concepto ya mitológico, esta vez comandado por el maestro Barbarito Torres, laudista responsable de llevar el instrumento a otro nivel y arrebatarle al imaginario campesino y rural, fue el comandante de este club lleno de estrellas invitadas, como el Rey del Repentismo Cándido Fabré, que disparó versos improvisados a la velocidad de la luz, Valentín el Valiente que puso a bailar a los asistentes al Jumbo con su portentosa voz.

La gran Teté Cartula quien a sus 84 años es la energía misma encarnada, y dueña de un carisma arrasador que logró levantar de un golpe a más de 800 personas que la aplaudieron. Por último el cierre con broche de oro de este memorable presentación, se dio al ritmo de una de las canciones más queridas por el público barranquillero, la ya inmortal, Cha chan, que nos trajo de vuelta el recuerdo del Compay Segundo, solicitada y coreada a grito herido.

Desde la gala virtual que sirvió como apertura de un telón de un teatro de emociones vivas, las bandas y los ensambles sobresalieron por su calidad y versatilidad interpretativa, música para todos los oídos, para todos los gustos, sensaciones y emociones de diferentes texturas. Los reflexivos conversatorios y las clases magistrales que permitieron el acercamiento con los artistas, a sus propuestas, a sus recorridos, a sus procesos históricos y creativos, la Universidad Reformada, la Universidad del Norte y el salón Jumbo fueron durante un breve momento de esta historia, el epicentro de un encuentro entre culturas y saberes.

La gran Gala de apertura en La Fábrica de la Cultura nos mostró dos caras completamente diferentes de un mismo larga duración. Un jazz muy versátil, correcto, apretado, por momentos dulce y explosivo, fue el que abrió la primera gala del festival con la propuesta norteamericana Tierney Sutton Band, un jazz rubio y satinado, que logró grandes picos emotivos entre el público.

El lado B de este álbum, fue una poderosa descarga de trompetas comandadas por el maestro Julito Padrón, acompañado de un equipo de ensueño, una cumbre de trompetas que restalló entre las paredes del auditorio “Luis Guillermo Henao”, con el más enérgico de los sabores de la música del gran Caribe. Meykel González y Basilio Márquez completaron ese trío de pitos arrasadores, con los que pusieron a gozar a los espectadores de la Gala Inaugural del Barranquijazz 2022.

Un Barranquijazz a la calle bajo techo.

Las condiciones climáticas impidieron el concierto preparado para el sábado en el espacio público y a cielo abierto en el Parque Sagrado Corazón, y Barranquijazz se fue con sus bandas y su música a otra parte.  La Fábrica de Cultura fue una vez más el escenario que acogió al festival y a las distintas expresiones de una música considerada la más importante expresión artística del siglo XX. Uninorte Dixieland Jazz BandPinó Moré y Beatriz All Star, cada uno desde la trinchera de su propuesta, logró conquistar el corazón de una audiencia exigente, que ha educado su oído durante estos 26 años consecutivos del festival.

Laura Argudín se adueñó completamente de la escena empoderada desde el piano para cautivar con el sonido ecléctico de su banda, a una audiencia que agradeció ese viaje sonoro plagado de sorpresas.  Pinó Moré encantó con su sonoridad autóctona, con esa textura ancestral traída desde el corazón del territorio, pero tamizada con los sonidos contemporáneos, un interesante recorrido exploratorio por el folclor, conectado con lo mejor del jazz y otras sonoridades.

Si en este momento en Buena Vista Social Club, el corazón delator de la banda es el laúd, en Uninorte Dixieland Jazz Band, el banjo, es como una especie de eje gravitacional potenciado por una potente sección de vientos, con los que el respetable logró una interesante conexión, acompañando a la banda en su proceso explorativo, entre piezas magistrales y los más clásicos standards de jazz.

Todo tiene su final y nada dura para siempre… Las bandas encargadas de dar los últimos acordes en la Fábrica de Cultura, los encargados de culminar con altura estos cinco días de descargas, de emociones, de pianos que enseñaron lo mejor de su fulgurosa sonrisa de dientes blancos y negros, de voces portentosas, de versos repentinos y juguetones, de baterías raudas y precisas, de pitos enérgicos y nostálgicos, de esa galería de imágenes de ensueño y música del más alto nivel, fueron tres propuestas diametralmente opuestas en sus elementos explorativos, pero profundamente hermanadas desde su última finalidad, que no es otra cosa que enaltecer la música.

Los franceses de EYM Trío, enfrentaron el desafío de un concierto más en tierras lejanas, para agregar a los más de 350 que ya llevan guardados en la mochila de su memoria. Su sonido experimental, arriesgado, ecléctico, multirracial, y por momentos surrealista, logró cautivar a los presentes con sus recursos sonoros y sus variaciones y texturas, dejando un muy buen sabor en el gusto de neófitos y conocedores.

Descendientes indirectos de Richard Bona, Jaco Pastorius, Snarky Puppy y Michel Petruccian, OR Band, los flamantes ganadores de la convocatoria local de talentos de Barranquijazz 2022, se comieron el auditorio con los sonidos de una propuesta honesta que explora siempre entre los actuales lenguajes sonoros para compartir sus valiosos hallazgos con una audiencia que agradece su entrega y profesionalismo en escena con una cascada de aplausos sinceros.

Estrellas del Caribe puso a gozar a la audiencia con la sabrosura de esa especie de soukus criollo, con el que llevan décadas desatando los espíritus tutelares del baile y la gozadera. La banda proveniente del corazón de la primera tierra libre de América, el Palenque de San Basilio, es una de las pioneras de lo que la industria ha denominado Champeta criolla, pero que en realidad ha sido más un movimiento social y musical, nacido de una extensión del goce popular de las verbenas y los bailes populares. Estrellas del Caribe convirtió al encopetado auditorio “Luis Guillermo Henao”, en un baile de picó.

De esta manera finalizó la vigésimo sexta versión del Barranquijazz, el festival de jazz de Barranquilla organizado por la Fundación Nueva Música, un evento de ciudad que cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura y su programa Nacional de Concertación Cultural, la Secretaría de Cultura de la Gobernación y la Secretaría de Cultura de la Alcaldía Distrital.

En septiembre no llegan las brisas, pero todos los años por esta misma temporada, la ciudad se prepara para recibir a las grandes estrellas de la música que convoca Barranquijazz, un evento que además del más fresco y puro de los entretenimientos, fomenta y promueve espacios de encuentro y convivencia, alrededor de la música, entregando la posibilidad a adultos y niños, de acceder al placer de escuchar y encontrarse con las grandes estrellas de los sonidos globales.