¿Cómo se libró Colon de huracanes en plena época de ese fenómeno?

Tal vez en los finales del siglo XV y en el XVI la actividad de los ciclones tropicales en el Caribe no fuera muy grande y, desde luego, inferior a la que existe actualmente- puntualiza la Revista del Aficionado a la Meteorología

El 31 de julio de 1498, arribó Cristóbal Colón a la Isla de Trinidad, habiendo partido el 30 de mayo del puerto de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, recorriendo por tercera vez el Mar Caribe en plena temporada de huracanes, y lo mismo que en sus dos jornadas anteriores, no tuvo tropiezo alguno con tales fenómenos. ¿Por qué?

La temporada oficial de huracanes en el Norte del Atlántico, en el Golfo de México y en el Caribe, se inicia -según el Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico, institución estadounidense que vigila y analiza los ciclones tropicales- el 1° de junio y finaliza el 10 de noviembre. De acuerdo con esto, enseguida salta un interrogante: ¿Cómo Cristóbal Colón pudo hacer ese primer viaje a América, sin tropezarse con este fenómeno? ¿Casualidad? ¿Conocimiento esotérico? ¿Milagro?

Un huracán es causado por la presencia de la humedad atmosférica, por una temperatura superior a los 26° centígrados en las aguas de los océanos y la diferencia de peso entre el aire frío y el caliente. Al tener mayor densidad, el aire frío desciende, en tanto que el caliente sube, rotando en un ciclo constante que genera el movimiento.

Por promedio, se producen al año entre 8 y 10 eventos de este tipo, que azotan la costa Este de Estados Unidos después de haber pasado por los países del Caribe (especialmente Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Las Bahamas) tal como acaba de ocurrir con el Dorian, que tantos estragos ocasionó.

En su primer viaje, Colón, partió desde Palos de Moguer o de la Frontera como también se le llama, el 3 de agosto de 1492 y se dirigió a las Islas Canarias, donde permaneció 27 días, mientras se hacían algunas reparaciones a la carabela La Pinta, que había sufrido daños en el mástil, iniciando su recorrido final, el 6 de septiembre. El 16 de septiembre, las embarcaciones alcanzaron el mar de los Sargazos y el 12 de octubre llegaron a «la isla de Guanahani»

Como se nota, el viaje comienza y se desarrolla en temporada plena de huracanes en el Caribe, hacia donde el Almirante se dirigía sin saberlo. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Por qué no hubo ese tipo de problemas en el trayecto caribeño?

El astrónomo Benito Fuentes. el 11 de octubre de 2017, hizo las siguientes observaciones:

-Para desgracia de los meteorólogos no disponemos de más datos directos con los que evaluar la temporada de huracanes de 1492. Todavía quedaba rato para el desarrollo de los satélites meteorológicos. ¿Entonces cómo podemos calcular si Colón tuvo suerte o no? Con ayuda de métodos indirectos que nos permiten evaluar de forma aproximada el clima que dominaba en tiempos pasados y saber si determinada época era más favorable o menos para la formación de huracanes. La mayoría de estos métodos arrojan resultados que señalan que el número de huracanes atlánticos de finales del siglo XV fue similar al registrado en el periodo 1851-1950 (entre otros, un artículo de Michael Mann y Jonathan Woodruff publicado en la revista Nature en 2009). Desde luego, son impresiones que dejan el interrogante vivo. No ofrecen mayor claridad sobre el tema

En La Voz de las Asturias, Xavier Fonseca afirma el 26/05/2019 a las 10:52 H que .

-Algunos científicos proponen que en aquellos tiempos, los de la Pequeña Edad de Hielo, el continente europeo sufrió un período de bajas temperaturas que provocó el agua estuviese más gélida de lo normal y, como consecuencia, evitaba la formación de huracanes, que se forman a partir de la evaporación de las aguas calientes- explicación quizá insuficiente, pero que es compartida por la Revista del Aficionado a la Meteorología.

Revista del Aficionado a la Meteorología

A la pregunta sobre cuál fue la causa de que Colón saliera indemne de los huiracanes en ese primer viaje, en la publicación se planteó lo siguiente:

-Eso nos lo preguntamos muchos. Pudo haber sido por una mera fortuna. Pero resulta duro pensar que la suerte se repitió tantas veces. No hay que descartar que hubieran quedado dentro del ojo de un ciclón, sin viento y sólo con las típicas lloviznas; pero ello resulta muy poco verosímil. Pudiera ser que algún huracán tropical los hubiera batido, pero que las naves hubieran podido resistirlo.

Eso nos cuesta gran trabajo creerlo. Porque repetidamente la historia nos hace referencia a naufragios de naves similares a las de Colón o aún más seguras. Además, cuando un ciclón de verdad se dejó sentir en los primeros días de julio de 1502, la tempestad se llevó nada menos que veinte naves de don Nicolás de Ovando. Eran, por tanto, aquellas naves enormemente vulnerables a las condiciones extremas del mal tiempo.

Cabe una posibilidad, que nos permitimos apuntar: tal vez en los finales del siglo XV y en el XVI la actividad de los ciclones tropicales en el Caribe no fuera muy grande y, desde luego, inferior a la que existe actualmente. Para que tal cosa sucediera sería suficiente que la temperatura media del mar hubiera sido hace cuatro siglos unos dos o tres grados menor que la actual. Y tal cosa bien puede haber ocurrido.

En efecto: el límite de los hielos polares no ha sido siempre el mismo en los tiempos históricos. En Europa, hacia mediados del siglo XVI se inició un período frío, que bien pudo haberse anticipado por un crecimiento de los hielos boreales, lo que traería de la mano un ligero enfriamiento del Atlántico o; al menos, un menor contraste térmico en los mares y, por tanto, una disminución en la actividad de las grandes perturbaciones atmosféricas.

Como observa H. H. Lamb, autoridad en la historia de los climas en el mundo, en la época de los grandes descubrimientos, iniciada en los finales del siglo XV, debió de haber una etapa de limitada actividad de las borrascas en los océanos. De haber estado más frías que ahora las aguas del Caribe, los ciclones tropicales se hubieran formado más hacia el sur- indica al final la publicación

Esta apreciación sobre el mar frío, no ha sido probada y tiene algunos puntos en contrario. A causa del desconocimiento que se tenía del Caribe, no hay información alguna sobre temporada de huracanes antes de 1492. Pero a partir del año siguiente, ya hay noticias sobre tales eventos. ¿Se calentó el Océano Atlántico de manera ostensible en menos de un año? Poco probable. Bueno, la incógnita sigue. ¿Por qué Colón no fue víctima, en plena temporada de tales tormentas en el Caribe de una de ellas? La ciencia no tiene una explicación absoluta sobre el tema y por eso, hay quien lo ha atribuido a «milagros» o a «conocimientos esotéricos extraordinarios que poseía el Almirante»..