Autoridades proyectan captura de 30 integrantes de banda que robó a ‘El mulato’

A través de la coordinación entre la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, desde horas de la madrugada se efectúan 28 allanamientos, donde se proyecta la captura de más de 30 integrantes de las organizaciones delincuenciales “El Socio” y “Los Culebros”, dedicadas al hurto de motocicletas, personas, residencias, extorsión y homicidio de sus víctimas en medio de los atracos, y a quienes se consideran responsables del robo registrado este miércoles al artista Luis ‘El mulato’ Hernández.

El hecho se registró cerca de las 2:00 p.m., en la Calle 7 con Carrera 31. Allí, Hernández fue abordado por cuatro desconocidos que lo golpearon y lo forzaron a entregar una cadena, un reloj y su teléfono celular.

Las capturas se efectuarán por los delitos de concierto para delinquir, hurto agravado y calificado, extorsión, homicidio y uso de menores en la comisión de delitos. Estas personas, cuentan con amplio prontuario delictivo, incluso 2 de ellos tienen medida de prisión domiciliaria.

Según las autoridades, de forma paralela, la operación permitirá afectar sus economías criminales, mediante la extinción de dominio a inmuebles adquiridos en su actividad delictiva y el comiso de vehículos utilizados para los diferentes hechos.

El modus operandi de las estructuras principalmente se daba bajo la modalidad de atraco a personas en toda el área metropolitana de Cali, perfilando personas con alhajas de oro vistosas, las cuales abordaban con armas de fuego en vías públicas o al interior de establecimientos comerciales. En su prontuario, también incurrían en hurto a residencias, a las que ingresaban, amordazaban a los residentes y extraían bienes como enceres, cajas fuertes y electrodomésticos.

Pero el hurto a motocicletas centralizaba su actuar predilecto, especialmente despojando a ciudadanos de motos de alto cilindraje, a partir de un seguimiento previo, definiendo diferentes roles en la agrupación, como marcadores, seguimiento de víctimas, conductores, campaneros y otros, tomando fuerza la instrumentalización de menores entre 15 y 17 años, que eran denominados ‘Gatos’ y seleccionados por los cabecillas para roles como abordaje de víctimas y movilidad de armas, bajo la premisa de que no irían a la cárcel por ser menores de edad.

Se identificó la asociación de familiares en estos grupos, incluso con el actuar de tres hermanos hermanos y la esposa de un integrante de la organización-

Su dinámica permitía el hurto de más de 200 motocicletas al mes, la mayoría de ellas atacando a disparos a sus víctimas con la intención de acabar con sus vidas, incurriendo en tentativas de homicidio y lesiones personales, siendo protagonistas de hechos de connotación en Cali por la sevicia en su actuar, de algunos de los cuales, durante la investigación se obtuvieron los videos, dando cuenta de la actividad violenta.

Sus acciones se ejecutaban predilectamente en semáforos en rojo tras largos periodos de seguimiento o al ingreso de las motos a las viviendas de sus dueños. Luego de los atracos con éxito, procedían a 3 líneas para su comercio: venta a precios inferiores a los del mercado en Cali y municipios cercanos, ‘desguazado’ para venta por partes y finalmente, el cobro para recuperación, en un estilo de extorsión relámpago.

En esta última modalidad, llamaban a dueños de motocicletas para devolvérsela exigiendo entre 2 a 7 millones de pesos, dependiendo su valor comercial. En el caso que los documentos eran dejados en baúles, mediante estos identificaban los propietarios y sus teléfonos, para ejecutar las llamadas de negociación.

Además, monitoreaban redes sociales para contactar a las víctimas de hurto que publicaban el hecho, ante lo cual un “negociante” les expresaba no hacer parte de la organización, pero tener la oportunidad de contactar los delincuentes, sirviendo como intermediario en la entrega de la moto y el pago de la cuota acordada.

Sus integrantes desde tempranas horas se distribuían por la ciudad para atracar transeúntes; una vez materializaban algunos hechos, se apoyaban para ejecutar el hurto de motos y servir como observadores de motocicletas hurtadas, que dejaban por lapsos de 3 a 5 horas en vía pública, hasta confirmar que no contaran con sistemas de seguimiento satelital.

En los casos de atracos a personas, el delincuente que materializaba el hurto era recogido en motocicleta, y cuadras más adelante se bajaba de la misma con los elementos hurtados abordando un automóvil, para así burlar el control de la policía, ante la alerta dada de un hurto cometido en moto.

Sus cabecillas contaban con los contactos en sitios de compra y venta de oro, celulares y electrodomésticos, para la recepción de estos elementos.

Así mismo, disponían bodegas para el “desguace” de las motos y para ocultar aquellas que iban a vender completas, dejando que pasaran varios días, antes de llevarlas al mercado ilegal.